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Ingenio de una cubana permite el ahorro de millones de pesos

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Nery Saavedra Pérez

La ingeniera química Nery Saavedra Pérez, una mujer que trabaja como tecnóloga de proceso en la Refinería de Petróleo Camilo Cienfuegos, recibió este año el Premio al Trabajo de Mayor Impacto Económico, otorgado por el Buró Nacional de la Asociación Nacional de Innovadores y Racionalizadores (ANIR).

La labor de Nery ha permitido el ahorro de aproximadamente 8 millones de pesos, y corrobora una vez más que para ser INGENIERO – así, en mayúsculas – el sexo no determina absolutamente nada.

Lo que sí determina, y mucho, es la inteligencia, el estudio, el tesón, el ser curioso y el tener deseos de vencer dificultades y, a través de la inventiva, aportar ideas y soluciones. Las quejas son para los perdedores.

Nery presentó una suma de trabajos investigativos que le valieron el galardón. Entre sus inventivas están – dice el diario 5 de Septiembre –  la relacionada con la puesta en marcha una vez más de una planta hidrofinadora de diésel, “que debido a la falta de piezas para los compresores, había paralizado y, gracias a su innovación, se puso a operar solo con el hidrógeno fresco que venía de otra planta donde se produce nafta.

Otro fruto de la pasión creadora de Nery – refleja el heraldo provincial cienfueguero – “fue que una planta detenida por los efectos del bloqueo logró producir diésel especial directamente desde el destilador con mezclas en línea. Esto propició disponer, para el parque de transporte, del combustible utilizado en los grupos electrógenos para la generación de energía eléctrica.”

Estos trabajos no son mi obra particular —aclara Nery—, pues una nunca hace nada sola. Siempre cuento con el apoyo de mi jefe de planta, de sector, los compañeros del grupo de ingeniería de proceso que me permiten materializar todos estos trabajos”, expresa.

Luego de graduada como Ingeniería Química en 1985, Nery inició su vida laboral en su natal Camagüey, en la Fábrica de Cemento 26 de Julio de Nuevitas, hasta que luego finalmente se trasladó la provincia de Cienfuegos, una provincia que en la década del 80´fue “prometida” como la ciudad más industrializada de América Latina. Una fábrica de cemento, una refinería de petróleo, y la llamada Obra del Siglo: la electronuclear de Juraguá, eran el lugar propicio para desarrollar sus conocimientos.

De aquellos años en la provincia agramontina agradece haber llegado en una época en la cual el movimiento de la Asociación Nacional de Inventores y Racionalizadores (ANIR) era muy fuerte, y dice que trabajar junto a tantos compañeros que “buscaban soluciones todos los días” fue para ella muy inspirador.

De acuerdo con su criterio, la ingeniera o el técnico innovador es la persona que debe echar a andar el conocimiento y la habilidad en la búsqueda de la solución a un problema.

Madre de dos hijas, una, la mayor, socióloga y profesora de la Universidad; y la menor, ingeniera física nuclear, ambas másteres en Ciencias e investigadoras, Nery agradece la labor de la familia como fundamental en sus logros.

“No puedo dejar de mencionar el papel de la familia en todo esto. Muchas veces llegas a la casa con tareas pendientes, tienes que estudiar, sacar cuentas, porque cada trabajo debe estar soportado técnicamente, requiere de todo el rigor científico, pues es el respeto a ti misma y a tu labor. Por tanto, mi familia es el apoyo incondicional para dedicar mis tiempos libres a la tarea innovadora.”

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