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Cuba

Cubano sobreviviente de la UMAP le responde a Mariela Castro

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Un cubano sobreviviente de las Unidades Militares de Ayuda a la Producción, (UMAP) ha decidido romper el silencio y responderle a la directora del CENESEX, Mariela Castro, hija del exgobernante cubano Raúl Castro, con respecto a esa “escuela al campo” y el “sobredimensionamiento” noticioso del cual hizo gala Mariela, al referirse al que quizás haya sido el peor invento de Fidel Castro llevado a la práctica en la historia post 1959 de Cuba.

A estas alturas, ya todo el mundo debe saber de qué estamos hablando aquí pero, pongamos a los desubicados en contexto.

Mariela Castro, recientemente, hizo unas declaraciones en las que definió esos lugares – las UMAP – como una especie de “escuela al campo”, y dijo que ese asunto se ha “sobredimensionado y distorsionado mucho”, quizás como recurso para quedar bien con su familia, y con la memoria de su difunto tío, y artífice de esta idea, Fidel Castro Ruz.

Según la hija de Raúl Castro, las UMAP eran como campos de trabajo agrícola, en un momento en que era necesaria la producción de alimentos, y las comparó con el Ejército Juvenil del Trabajo y las escuelas al campo.

“Nosotros íbamos a la escuela al campo. ¿Ir a la escuela al campo eran campos de concentración?”, declaró.

Crabtree, 9 de mayo 2020Carta abierta a la individua Mariela Castro Espín:Individua:Sí, me dirijo a usted como…

Posted by Victor Mozo on Saturday, May 9, 2020

Es curioso que Mariela, que disfrutó de ventajas únicas que nadie tuvo durante sus etapas de escuela al campo muchos años después, pues nunca le exigieron una norma y tenía innumerables “amigos” que le ayudaban en el surco a rellenar los sacos, hiciera la comparación pero, si el testimonio de este escribidor que no conoció en carne propia las UMAP no le convence, mejor lo dejo con la carta que le ha escrito Víctor Mozo, cubano sobreviviente a las Unidades Militares de Ayuda a la Producción, cuyo contenido se está viralizando en Internet.

Mariela Castro, que nunca estuvo en una UMAP ni de visita siendo niña, debería escuchar atentamente lo que dice este cubano, ahora residente en Canadá.

Advertimos que este es un testimonio más sobre el nefasto experimento de apoyo a la producción, que terminó marginalizando y martirizando aún más a homosexuales, cristianos, hippies y contrarios a la revolución. Algunos de estos terminaron suicidándose; otros lo intentaron; no pocos terminaron convenciéndose de que no había tal “humanismo” en la revolución barbuda y se largaron del país a la primera oportunidad. Tal es el caso de Mozo.

“Sí, me dirijo a usted como individua por lo despreciable que es, por su falta de humanidad, por su bajeza sin límites, por su falta de respeto hacia todos aquellos que directa o indirectamente, pasamos por los tristes campamentos de las UMAP”, expresa Mozo en un post “carta” donde, promete desde el mismo inicio no quedarse con nada por dentro.

“Harto conocida es su manera de insultar, de vejar a través de sus palabras y gestos. De mi padre y de mi tío lo aprendí, debería argüir. Lleva usted en sus genes la peor de las semillas”, agregó.

Al discutir sobre si el asunto de las UMAP ha estado “muy sobredimensionado y distorsionado”, este sobreviviente expresa:

“Se equivoca usted, miserable individua. Compara usted los campamentos de las UMAP con las escuelas al campo. Habla usted de servicio militar obligatorio. Permítame reír para no llorar, aunque mi risa sea sardónica”.

“Permítame aclararle, primeramente, individua, usted que se llena la boca para defender a todos los homosexuales, sobre todo a aquellos que comulgan con sus mentiras y sus delirios de defensora de oprimidos, que los homosexuales en los campamentos de las UMAP eran la minoría y que ni ellos ni nosotros los heterosexuales nunca debimos estar allí”, sostuvo.

Mozo cita en su carta a Pedro Bencomo, otro que vivió del terror, que Mariela intentó rebajar a nivel de “escuela al campo”.

“Era como una escuela al campo… excepto por la alambrada de púas, los guardias armados, las jornadas de trabajo de sol a sol, los castigos físicos y mentales, el aislamiento de nuestras familias, el hambre, la sed… ¿Servicio Militar? La ley del SMO establecía la edad entre los 16 y 27 años, en mi unidad los había de 16 hasta casi 60, teníamos de cuartelero permanente a un señor de La Habana, cojo y blanco en canas. Nuestro sanitario, Joaquín, era un antiguo enfermero del hospital psiquiátrico de Mazorra que ya tenía nietos”.

Mozo menciona luego a otros que estuvieron en su barracón, y los define como “el pelirrojo cuarentón que le faltaban tres dedos en una mano, al epiléptico de Nuevitas, al testigo de Jehová que torturaban sin piedad.”

“Escuela al campo dices, individua. Servicio Militar dices, individua”, expresa con ira este cubano sobreviviente de la UMAP, al festinado comentario de Mariela Castro.

“Dice usted que fue su nada ilustre tío Fidel quien conjuntamente con el partido comunista y otros organismos hicieron una investigación que acabó con el cierre de las UMAP. La mentira tiene patas cortas, pero qué es la mentira para usted, individua. Para usted la mentira es como una prenda de vestir que se pone a diario. No, la UMAP terminó cuando gracias a un periodista canadiense llamado Paul Kidd y otras fuentes filtraron la verdad”, dijo.

“Todo lo que usted habla, todo lo que usted escribe o menciona, individua, sale directo de las cloacas más inmundas de su ser, de casta le viene al galgo, por supuesto. ¿Qué otra cosa puede esperarse de usted, individua, que usa el poder que le otorga una casta maloliente? ¿Qué pida perdón? ¡Jamás, por supuesto!”, agregó.

Mozo, al parecer, escuchó de la A a la Z el “discurso” de Mariela Castro, y donde encontró algo que decir, hizo una pausa. Es así que al escuchar como Mariela Castro, definía a sus detractores durante sus declaraciones dadas con motivo de la XIII Jornada Cubana contra la Homofobia y la Transfobia en la Isla, en las que expresó que “hay garrapatillas que cuando entran no se las considera, porque no son nada, son servidores simples y vulgares del Imperio”, Mozo refutó.

“Calificó usted recientemente de garrapatillas a aquellos que hacen activismo fuera de las instituciones estatales en Cuba. Mire usted, individua, fíjese bien, la garrapatilla es la proyección de usted misma y de toda una familia que desde hace 60 años le succionan la sangre a todo un pueblo”, afirmó.

Dichas palabras, según Mozo, también están suscritas por “los vejados, los suicidados, los torturados, los familiares que vivieron momentos de desasosiego y un gran etcétera. Muchos, como mis buenos amigos Luis Peix Riverón y José Pradas Casellas que ya no están entre nosotros”.

En las Unidades Militares de Ayuda a la Producción (UMAP) fueron internados 25 mil cubanos durante tres años en más de setentas campamentos en la provincia de Camagüey, como apoyo a “la producción”.

La idea primigenia la tuvo Fidel, quien quería que aquellas personas que no pudieran ir al Servicio Militar Obligatorio, “colaboraran con la Patria” de algún otro modo “noble”. Sin embargo, de noble las UMAP no tuvieron nada.

Las UMAP fueron aprovechadas para “rectificar” a no pocos “contrarios al proceso” que sufrieron vejámenes de muy diverso tipo. Dos grandes figuras de la historia cultural de la nación, como el Cardenal Jaime Ortega y el cantautor cubano Pablo Milanés, estuvieron en la UMAP.

Ortega falleció recientemente, pero si alguien quiere saber cómo le fue en la “escuela al campo” a Pablo Milanés, puede preguntarle, que el autor de Yolanda está aún vivito y coleando.

O busque las respuestas en el “Ciervo herido” de Felix Luis Viera.

por Roberto A.

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