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Cuba: ¿por qué ocurren los incendios forestales?

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Las cifras oficiales dicen que el 90% de los incendios forestales suceden por negligencias. Sin embargo, algunas versiones apuntan en otra dirección

Durante la pasada semana, la Agencia Cubana de Noticias publicó que en los últimos diez años ocurrieron en Cuba más de 3 mil 900 incendios forestales, que ocasionaron daños a 69 mil 300 hectáreas.

Según el informe, el 62 % de estos incendios forestales correspondieron a las provincias de Pinar del Río, Matanzas, Villa Clara, Camagüey, Holguín y el municipio especial Isla de la Juventud. Además se pronostica que desde el pasado 31 de enero y hasta el próximo mayo, en el período crítico poco lluvioso, podrían desatarse por lo menos 300 más.

La cifra de los que han ocurrido y de los que ocurrirán sorprende no solo a ambientalistas cubanos, sino a agricultores y campesinos que han sufrido muy de cerca las consecuencias lamentables de los incendios forestales.

Samuel Villa es biólogo y activista ambiental. Desde hace varios años se preocupa por el estado de la foresta cubana y de la escasez de estudios que determinen en realidad cuán saludable están los bosques en Cuba. “A veces hablamos de reforestación partiendo de lo que se planta, pero no de lo que se pierde en materia de tala indiscriminada o incendios. Actualmente, estamos atravesando por una época de sequía que repercute en este tipo de eventos, la aridez del suelo es evidente y si a eso se le suma la inconsciencia colectiva respecto al cuidado forestal, la situación se complica”.

Si bien las cifras oficiales apuntan a que el 90% de las causas de estos episodios obedecen a negligencias y las restantes a intencionales (1%), naturales (5%), sin determinar (2%) y accidentales (1%), algunos cubanos tienen otras percepciones.

Ángel Vázquez, ingeniero agrónomo, plantea que no es solo la población quien acomete acciones que ponen en peligro la salud de los árboles y de la vegetación. “Estamos claros de que ha habido casos de colillas de cigarro lanzadas al suelo, de autos que por la fricción han provocado chispas y de personas irresponsables que queman sus desechos en zonas alejadas de la comunidad, sin tener en cuenta que están perjudicando. Pero también es preciso atender a que las políticas de las autoridades no son siempre las correctas. Hay campesinos que aseguran que parte de estas inflamaciones provienen de alternativas como quemar algún perímetro demasiado poblado por hierbas o arbustos que interfieren el tránsito”.

Llegando al puente de las Ocho Vías, en el Municipio mayabequense de Nueva Paz, Manolo Salgado asegura haber visto “como los mismos obreros que contrata el Estado para chapear la maleza y despejar un poco el marabú bautizan la tierra con líquidos inflamables y luego prenden el fuego. A veces sucede que se les va de las manos y luego ha habido que llamar a los bomberos, porque no lo pueden apagar ellos mismos. Entonces le echan la culpa a cualquier cosa. Aunque es bastante fácil percatarse, basta mirar lo parejo que luce la superficie quemada. El fuego les hizo todo el trabajo”.

Demetrio Torres llegó un día al surco y se encontró con que una línea negra había consumido parte del frijol que había sembrado. “Me dolió en el alma pero qué voy a hacer. Ya parece que lo habían apagado y a esa hora a quién iba a reclamarle. Lo peor es que perdí la inversión y nadie me indemnizó por eso, ni se me descontó del impuesto a Acopio”.

A Juan García, campesino artemiseño se le ha quemado el pasto en varias ocasiones. “Ya dije que iba a contratar a un guardia que lanzara tiros si fuese posible, porque es inexplicable que suceda tan seguido. Lo peor es que sin hierba se me muere de hambre el ganado. Y si eso pasa se me acaba el negocio. Lo mío es a base de la leche y el queso que después vendo en el pueblo. Los incendios nos han afectado mucho. A veces debo llevar las reses a un pasto vecino para que coman, pero ya tengo algunos años y se me hace muy difícil torearlas. Creo que el gobierno debería darle mayor importancia a esta situación y tener mano dura con quienes provoquen estos eventos”.

Texto y foto: Lucía Jerez


 

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