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Trabajadores en una plataforma petrolera encontraron a un perro flotando a 135 millas de la costa tailandesa y las imágenes de su rescate no pueden ser más conmovedoras. El animal se encontraba tembloroso y asustado, tras sabe Dios cuántos días flotando en el mar.

Sin embargo, al ver a sus “salvadores” no lo dudó dos veces y se lanzó al agua, hasta llegar donde se encontraban aquellos que lo liberarían de una vez para siempre de lo que sin dudas sería una muerte segura.

Instantes antes, y antes de sacarlo del lugar donde se encontraba, los hombres tuvieron que preparar una cuerda para atraer hacia ellos el can. También le arrojaron carne y agua; hasta que finalmente pudieron traerlo a bordo.

En un inicio el can se mostró receloso, aún con miedo.

Luego lo alimentaron, bañaron, y se mostró de mejor ánimo.

Lo llamaron Boonrod, que en idioma thailandés significa “que ha hecho un buen karma y eso lo ayuda para sobrevivir,” aunque también puede traducirse como “el que ha sido salvado”.

Todavía es un misterio qué hacía el animal a tantas millas de la costa. Sus salvadores creen que el animal viajaba en algún barco de pesca cuando cayó al agua. Cómo encontró la boya que lo salvó, y a la cual estuvo aferrado nadie sabe por cuánto tiempo, tampoco está claro.

El animal fue dejado finalmente en tierra horas después, pero ya era otro. Según dijeron los medios, “parecía estar cada vez más fuerte, después de comer y dormir la siesta.

Los trabajadores de la plataforma petrolera dijeron que, después de un día y medio, se veía feliz y alerta, y jugaba entre aquellos que salvaron su vida. Si existe un animal fiel, que nunca olvida, es el perro, y Boonrod no iba a ser la excepción.

Fotos publicadas por el grupo de rescate Watchdog Thailand mostraban ya a un Boonrod diferente, cuando fue entregado a los veterinarios que, luego de analizarlo decretaron que estaba en buen estado físico, luego del impacto emocional que sufrió. Verse desolado, en medio de la nada, sin alimentos y sin agua no debe ser una experiencia agradable, pero Boonrod se repuso gracias a la suerte, a una boya de seguridad y a unos hombres que le encontraron.

A todos ellos mostraba la mejor de su sonrisa.

El hombre que lo encontró, de apellido Payalaw, dice que adoptará el animal una vez que regresa a casa. Boonrod es suyo, el perro lo sabe, y juguetea con él; dándole así, a su modo, infinitas gracias por haberlo salvado.

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