Blackie fue un perro maltratado, que fue metido dentro de un saco, y abandonado a morir, pero que al menos en esa primera ocasión, en que logró zafarse, demostró que todavía sus días en la Tierra no estaban contados.
La madre de dos hijas, de 15 y 18 años respectivamente, había dejado a su familia sumida en la angustia y la incertidumbre tras su inexplicable desaparición.
Por primera vez en casi 15 años el preparador por Rolando Acebal no estuvo en la esquina del doble campeón olímpico Julio César la Cruz en un escenario internacional.