La novena que armó la Federación Cubana de Béisbol cargaba desde su génesis la cruz de la división, la segregación por ideas políticas y la intolerancia, y a la larga le pasó factura.
La Asociación Internacional de Boxeo ha amenazado a todos los oficiales técnicos, árbitros y jueces, cubanos entre ellos,de posibles sanciones si participan en torneos preolímpicos.
La IWF también modificó el plazo para presentar las inscripciones preliminares al certamen que ahora es el 8 de marzo, tres meses antes de la inauguración.
Los cubanos ahora van contra un Panamá inspirado, con la meta de al menos hacer la cruz y no naufragar en la mera orilla de un certamen que, quizás por generar tanta ilusión, podría acabar en (otro) desengaño.
Las matemáticas de los cubanos ahora se dirigen hacia las posibilidades de no terminar en el sótano de ganar el intrascendente partido de despedida frente a Panamá este miércoles.
Cuba necesitaba esta victoria para tener algo de tranquilidad tras la fea imagen de la noche anterior cuando Venezuela la propinó la mayor derrota dentro de una Serie del Caribe 20-3.