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Cuba

Intelectuales cubanos no se reunirán para analizar Proyecto de Nueva Constitución

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Uneac

Los intelectuales cubanos que deseen aportar ideas al nuevo Proyecto de Constitución deberán hacerlo a través de las asambleas de barrios, o en sus centros de trabajo, en los diez días que quedan para que finalice el proceso, y no como siempre lo habían hecho: reunidos todos en algún lugar como el Palacio de las Convenciones; o en algún teatro amplio, como el Karl Marx.

El hecho, que para muchos resultará intrascendente era, a juicio de otros tantos, el más esperado de los debates por lo “sustancioso” que resultarían los argumentos expuestos por lo que más vale y brilla del pensamiento social cubano: el de nuestros intelectuales.

Sin embargo, “alguien” dentro de las más altas esferas del país decidió que el encuentro no tendría lugar, quizás como medida para evitar caldeados argumentos de uno y otro bando, o enfrentamientos entre los intelectuales apegados a la extrema izquierda y otros que pretenden renovar fallas dentro del sistema a través de una crítica objetiva sobre la nueva constitución y algunos de los procesos que están teniendo lugar en el país. Sea por una causa o la otra, lo cierto es que al parecer los intelectuales cubanos no se reunirán entre sí, y quien a la larga sufrirá la falta de guía y de luz sobre este asunto será el pueblo.

En el comunicado envíado por la UNEAC a los medios, resalta el estilo de redacción más apegado a normas ideológicas y a la política que al hecho en sí, y esgrime un argumento relacionado a “intentos de erosionarnos y dividirnos”.

“Los intentos de erosionarnos y dividirnos son reales y no un cuento de hadas. No podemos ignorar que la UNEAC resulta un obstáculo para quienes pretenden fracturar nuestro movimiento artístico, deslegitimar las instituciones culturales, vaciarlas de contenido revolucionario y humanista, y hacerlas girar hacia los intereses de los que aspiran a restaurar el capitalismo en Cuba,” expresa el documento en una de sus partes.

Más adelante expresa:

“Convocamos a todos los escritores y artistas cubanos a continuar participando, como lo hemos hecho miles de creadores, en los debates que se realizan en barrios y centros laborales para enriquecer el proyecto constitucional. Rechazamos cualquier visión elitista que intente separarnos de nuestro pueblo; así como criterios irresponsables y manipulaciones que traten de establecer matrices de opinión sobre la presunta violación de los derechos humanos en Cuba, en especial los de los intelectuales. Repudiamos la forma inescrupulosa con que medios pagados por el enemigo tergiversan la naturaleza de nuestros debates. “

Más de 7,3 millones de cubanos han participado en el debate en las 111.872 reuniones que han tenido lugar por todo el país, y además, por primera vez se incluyen, “propuestas emanadas de los residentes en el exterior”.

Homero Acosta Álvarez, secretario del Consejo de Estado, aclaró esta semana que “de los 755 párrafos que contiene el proyecto, solo ocho no han sido objeto de propuestas de modificación, adición, eliminación o duda.”

Varios artistas cubanos residentes en la isla, y fuera de ella, se habían manifestado principalmente a través de las redes sociales sobre el hecho de la negativa por parte de la dirección de la UNEAC a reunirse para analizar el anteproyecto.

La diatriba, como suele suceder en estos tiempos llegó a las redes sociales, y desencadenó un curioso rifirrafe en el cual salió muy mal parado el Vicepresidente de la UNEAC, quien a través de la red social de Twitter dijo que “los intelectuales se habían reunido” y mencionó a Esteban Morales como “testigo y participante” del debate. Este último, posteriormente, aclaró que esa reunión entre los intelectuales cubanos no había tenido lugar, y desmintió al Viceministro, aclarando que, lo que se había efectuado era “otra reunión” del núcleo del Partido, perteneciente a la Sección de Escritores de la UNEAC.

El próximo 15 de noviembre una comisión dirigida por Raúl Castro revisará las propuestas “que consideren oportunas” y el nuevo borrador será sometida a referendo en febrero de 2019.

A continuación reproducimos íntegramente la nota publicada por la dirección de la UNEAC:

“A diferencia de consultas populares realizadas en años anteriores, las organizaciones políticas y de masas, sociales, profesionales y otras que pertenecen a nuestra sociedad civil no participan como tales en dicho proceso”, señalan.

“Rechazamos cualquier visión elitista que intente separarnos de nuestro pueblo, así como criterios irresponsables y manipulaciones que traten de establecer matrices de opinión sobre la presunta violación de los Derechos Humanos en Cuba, en especial los de los intelectuales”, agregan.

Molestos por las críticas que según ellos han dañado el “prestigio” de la organización, explicaron que como centro desarrollaron “la consulta con los trabajadores de sus sedes y otros invitados vinculados a la institución”, pero sus miembros “lo hacen como ciudadanos en sus respectivos centros laborales o comunidades”.

Una vez más ha sido derrotada la política genocida de bloqueo, impuesta por el gobierno de los Estados Unidos de América contra nuestro pueblo. Con legítimo orgullo los escritores y artistas cubanos saludamos la victoria alcanzada por nuestro país en la Asamblea General de la ONU, con el respaldo de 189 naciones.

Desde el pasado 30 de junio la Unión de Escritores y Artistas de Cuba (UNEAC) hizo pública la convocatoria a su IX Congreso, en la que se reafirman las palabras del General de Ejército por el 55 aniversario de la organización, al recordar que “hoy estamos doblemente amenazados en el campo de la cultura por los proyectos subversivos que pretenden dividirnos y la oleada colonizadora global”. Con esta premisa trabajamos para que el evento de nuestros artistas y escritores acompañe a la sociedad cubana en la actualización del modelo socialista, que abarca desde una nueva Constitución, hasta cambios en la economía, donde la cultura en toda su complejidad y múltiples aristas, ejerce una gran influencia.

En amplia consulta popular del proyecto de Constitución, ejercicio democrático sin igual en el mundo moderno, aprobado por la Asamblea Nacional del Poder Popular en su última sesión, los cubanos tenemos la posibilidad de diseñar el país al que aspiramos, en transparentes y profundos debates en barrios, centros laborales, escuelas, universidades, unidades militares, con la participación de trabajadores estatales y no estatales, campesinos y residentes cubanos en el exterior. De manera que todos podamos expresar libremente nuestros criterios y aportar sugerencias que enriquezcan el proyecto.

A diferencia de consultas populares realizadas en años anteriores, las organizaciones políticas y de masas, sociales, profesionales y otras que pertenecen a nuestra sociedad civil no participan como tales en dicho proceso; sus miembros lo hacen como ciudadanos en sus respectivos centros laborales o comunidades. De acuerdo con  este principio organizativo, la UNEAC desarrolló la consulta con los trabajadores de sus sedes y otros invitados vinculados a la institución. Sin embargo, bajo el supuesto de que la organización debió convocar a todos sus miembros al debate en sus asociaciones, secciones y filiales, hay quienes han cuestionado no solo el procedimiento, sino la autoridad y el prestigio de la UNEAC.

Nuestra organización nunca ha evadido el debate por complejo que este pueda ser. De hecho estamos inmersos en un proceso profundamente crítico  y participativo como parte de la preparación del IX Congreso. Hoy se requiere de una mirada incisiva sobre lo que hacemos, pero sustentada en un alto sentido de la responsabilidad y conciencia del momento histórico que vivimos.

Nada que lesione la fortaleza y la unidad de la comunidad artística e intelectual favorece a la Revolución. Los intentos de erosionarnos y dividirnos son reales y no un cuento de hadas. No podemos ignorar que la UNEAC resulta un obstáculo para quienes pretenden fracturar nuestro movimiento artístico, deslegitimar las instituciones culturales, vaciarlas de contenido revolucionario y humanista, y hacerlas girar hacia los intereses de los que aspiran a restaurar el capitalismo en Cuba.

La Presidencia de la UNEAC y la Comisión Organizadora de su IX Congreso consideran que defender la integridad de nuestra organización resulta vital. No renunciaremos al necesario debate en el campo de las ideas.

Convocamos a todos los escritores y artistas cubanos a continuar participando, como lo hemos hecho miles de creadores, en los debates que se realizan en barrios y centros laborales para enriquecer el proyecto constitucional. Rechazamos cualquier visión elitista que intente separarnos de nuestro pueblo; así como criterios irresponsables y manipulaciones que traten de establecer matrices de opinión sobre la presunta violación de los derechos humanos en Cuba, en especial los de los intelectuales. Repudiamos la forma inescrupulosa con que medios pagados por el enemigo tergiversan la naturaleza de nuestros debates.

Defendemos, sin complejos de culpa ni actitudes vergonzantes, la cultura comprometida con una Revolución que fomenta espacios de libertad para la auténtica creación artística y literaria.

Estamos convencidos de que la guerra que se nos hace es de pensamiento, ganémosla pues a pensamiento, como nos alertara hace más de cien años nuestro Apóstol José Martí.

Presidencia de la UNEAC
Comisión Organizadora del IX Congreso

 

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