El debate sobre los cubanos deportados a México crece después de que el gobierno mexicano defendiera su actuación como parte de una política humanitaria.
Miles de cubanos siguen apostando por rutas cada vez más peligrosas para huir de la crisis total que vive la isla. Desde Moscú hasta los bosques de Bosnia, pasando por redes de tráfico que cobran hasta 10.000 euros, el éxodo cubano se ha convertido en un laberinto sin salida donde cada puerta que se abre pronto se cierra. Un recorrido por los datos, los testimonios y los países que protagonizan el drama migratorio más grande de la historia de Cuba.
México dejó de ser tránsito para muchos cubanos y se convirtió en destino forzoso. En Cancún los apedrearon. En Chiapas los abandonaron. La misma semana, el mismo país, el mismo patrón.
Un informe de 66 páginas publicado este miércoles por Human Rights Watch revela que entre enero de 2025 y marzo de 2026 la administración Trump deportó a casi 13.000 nacionales de terceros países a México, de los cuales 4.353 eran cubanos —el grupo más numeroso—. Los enviaron al sur de México, principalmente a Tapachula y Villahermosa, ciudades con altos niveles de violencia y sin capacidad para absorber esa demanda de servicios básicos.
Apoyaron la mano dura con La Habana. Pero el 68% desaprueba las deportaciones de cubanos sin antecedentes. Y los números del ICE confirman que la promesa de limpiar criminales no se cumplió.
La expansión de redadas migratorias y la creciente colaboración entre policías locales e ICE intensifican el debate en EE.UU., mientras un cierre parcial del gobierno refleja el choque político sobre cómo deben aplicarse las leyes migratorias.
En una misma semana, ICE quedó en el centro de incidentes que van desde un arresto en Texas y una deportación ordenada a un tercer país, hasta protestas en Minneapolis y un reporte sobre fallos de IA en la agencia.