La ola migratoria aumentó de manera drástica desde noviembre pasado, cuando las autoridades de la isla reabrieron sus fronteras y el gobierno de Nicaragua eliminó el requisito de visas para los cubanos.
Sin embargo, lo más importante a nivel psicológico, indica la especialista, “Es que tanto los que emigran como los que se quedan en Cuba deben tratar de lidiar con un proceso de cambios donde el mayor reto será mantener una salud mental lo más estable posible para que no se haga necesario acudir a un profesional en busca de ayuda”.
El promedio de nacimientos es de 121 500 al año y el de fallecimientos es de 95 191 y en enero de este año, Cuba anunció un decrecimiento significativo de la natalidad en 2021 respecto a 2020, ritmo de descenso que se mantiene hace 30 años. Nacieron vivos 5 945 bebés menos, lo que aguza la tendencia al envejecimiento.