Este martes, cuando los relojes marcaban las 11:05 horas, la Unión Eléctrica confirmó mediante sus vías de comunicación oficiales que el Sistema Electroenergético Nacional (SEN) experimentó su quinto colapso total en lo que va de 2026. Este dramático suceso representa el tercer apagón generalizado en un margen de tan solo ocho días, elevando la cifra a una decena de caídas absolutas en los últimos dos años.
La rapidez con la que se están sucediendo estas fallas masivas resulta inédita para la red eléctrica cubana. El antecedente más inmediato ocurrió hace pocos días, el viernes 10 de julio a las 16:30 horas, momento en el que el país quedó a oscuras tras reportarse un desperfecto en la línea de transmisión de 220 kV que enlaza a los territorios de Santa Clara y Sancti Spíritus. Ese evento estuvo precedido por el desplome del 6 de julio, el tercero del año, frente al cual la propia entidad estatal fue incapaz de emitir un diagnóstico técnico certero en el momento del fallo.
Se ha producido una desconexión total del Sistema Eléctrico.
— Ministerio de Energía y Minas Cuba 🇨🇺 (@EnergiaMinasCub) July 14, 2026
Se activan los protocolos para su recuperación.
Ante el desmoronamiento de una infraestructura carcomida por décadas de nula inversión, la respuesta gubernamental sigue enmarcada en la evasión de culpas. Durante el colapso del pasado viernes, la única directriz de Miguel Díaz-Canel fue pedir «organizar mejor los apagones», eludiendo anunciar medidas concretas orientadas a recuperar la generación energética. Fiel a la retórica del Palacio de la Revolución, el mandatario ignoró al día siguiente la crisis interna de mantenimiento e infraestructura, y optó por culpar a Estados Unidos atribuyendo el desastre al «genocida cerco petrolero».
Por su parte, el pueblo cubano soporta esta realidad asfixiante escudándose en una mezcla de profunda desesperación y agudo humor negro. En el entorno digital, los ciudadanos dejan constancia del desgaste que produce la ineficiencia estatal. Reflexionando sobre la involución del país, un internauta apuntó: «Antes era una vez al año, después cada vez que pasaba un ciclón, luego dos al año… ya vamos por una semanal».
En otra publicación, un usuario apeló al sarcasmo rebautizando la inoperancia de la empresa eléctrica: «Ya no se llama SEN, ahora es SIN». El sentimiento colectivo de burla y hartazgo lo coronó otra persona al afirmar: «Esto ya es un meme, somos un circo. Y lo mejor de todo sin pagar entrada».
Pero la indignación ciudadana ha traspasado las pantallas para materializarse en las calles. Datos del Observatorio Cubano de Conflictos revelan que junio de 2026 cerró con un alarmante total de 107 protestas callejeras a lo largo de la geografía nacional, lo que representa una cifra histórica que casi duplica el mayor registro previo. Esta ola de inconformidad se ha mantenido viva durante julio, mes en el que los cacerolazos en diversas barriadas de La Habana y Santiago de Cuba no cesan, aunque el régimen responde con despliegues policiales y una creciente militarización para silenciar el justo reclamo popular.




















