Los cacerolazos volvieron a escucharse en Cuba. En Marianao, vecinos del reparto Zamora protestaron tras varios días con apagones de hasta 21 horas y falta de agua. En Santiago de Cuba, residentes de Micro 2 denunciaron más de diez días sin electricidad por un transformador roto. Las protestas forman parte de una oleada nacional de malestar por la crisis energética.
El colapso del sistema eléctrico en Cuba ha detonado una ola de descontento que suma cinco noches consecutivas de protestas en la capital. Barrios emblemáticos como Marianao, El Vedado y Miramar se han convertido en focos de resistencia donde el sonido de las cacerolas desafía la oscuridad y la vigilancia policial.
Los reclamos no surgieron en el vacío. Septiembre fue, según el Observatorio Cubano de Conflictos (OCC), un mes de récords: 1.127 protestas, denuncias y acciones cívicas en todo el país, con La Habana a la cabeza y el tema eléctrico como una de las principales mechas del descontento.