Un video publicado en redes sociales y difundido por medios independientes cubanos muestra a un anciano cubano de pie en plena calle, dirigiéndose a cámara con una claridad que contrasta con el lenguaje habitual del poder en la isla. En la grabación, que acumula más de 18.000 reproducciones en Facebook, el hombre describe lo que ve a su alrededor: basura acumulada por meses, policlínicos sin medicamentos, ministros que «no salen de Varadero ni de los Cayos» mientras la población no tiene arroz ni dólares.
Llegado el momento, se dirige directamente al presidente: «¿Eh, Canel? Acabas de renunciar tú al carajo.» Y al primer ministro Manuel Marrero Cruz: «Tú que no sales de Francia, estás muy gordito. Tú no sirves para nada.» No hay dudas en su voz. No hay código. No hay metáfora. Es un ciudadano cubano hablando en términos exactos de lo que piensa.
El anciano también exige elecciones libres y cuestiona el papel de la Asamblea Nacional: «¿Para qué queremos un parlamento que no representa al pueblo?» En su testimonio conviven décadas de frustración acumulada y la lucidez de quien ya no calcula el riesgo de hablar.
A cientos de kilómetros —o quizás a unas pocas cuadras— otra cubana eligió las palabras de otro modo. Dayany Sol Lopez le escribió una carta abierta a Miguel Díaz-Canel publicada en redes sociales. El tono es distinto al del anciano, pero la desesperación es la misma.
«Mi hijo no puede dormir en su cuna», escribe Lopez. «Llevamos 48 horas sin electricidad y su ventilador no tiene carga.» Le pregunta al presidente si tiene «algo pensado que nos haga la vida un poquito menos miserable para julio y agosto.» Y desmonta con una sola frase el discurso oficial de la «resistencia»: su hijo no sabe lo que es esa palabra, porque tiene pocos meses de vida y lo único que sabe es que tiene calor y no puede dormir.
El testimonio de Lopez no es aislado. Desde mayo de 2026, decenas de madres cubanas han publicado en redes relatos similares: bebés con picaduras de insectos porque no hay ventilación, niñas que no duermen por el calor, familias que pierden los alimentos porque el refrigerador lleva días apagado.
El 8 de julio, Cuba registró un déficit de 2.341 MW en el horario pico. La UNE pronostica 2.260 MW de afectación para este jueves 9. La termoeléctrica Antonio Guiteras lleva 17 averías en 2026. Matanzas acumula hasta 87 horas sin electricidad. La Habana entre 20 y 30 horas de corte diario.
Detrás de esos números hay un anciano parado en una calle de Cuba diciendo lo que piensa. Hay una madre escribiéndole al presidente con un bebé en brazos. Hay 11 millones de personas que llevan meses viviendo en el calor sin ventilador, sin nevera, sin luz. El régimen llama a eso «resistir.» Ellos le llaman de otra manera.



















