Maikel Guerra, uno de los cubanos que participó en el secuestro de un avión en la Isla de la Juventud en 2003 y obligó a la aeronave a aterrizar en Key West, fue liberado el jueves 9 de julio de la custodia del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas de Estados Unidos (ICE, por sus siglas en inglés) por orden de un juez federal, tras no demostrarse que su deportación pueda concretarse en un plazo razonable.
Pese a haber pasado más de 20 años en una prisión federal, Guerra permanecía detenido por razones migratorias desde el pasado 30 de diciembre.
“Si el juez no se pone duro, ICE no me suelta”, dijo a Telemundo 51 Guerra tras salir bajo supervisión de la agencia con un grillete electrónico y reunirse con su madre y su hermano.
El canal local precisó que la defensa de Guerra presentó un recurso de habeas corpus para impugnar su prolongada detención, luego de que el Gobierno estadounidense no presentara pruebas de que México hubiera aceptado recibir al cubano ni de que existiera un plan concreto para ejecutar su expulsión.
Anteriormente, un juez de inmigración había ordenado su expulsión, pero también le concedió protección bajo la Convención contra la Tortura, al considerar que no podía ser devuelto a Cuba.
En marzo de 2023, ICE lo dejó en libertad bajo supervisión, pero volvió a detenerlo el 30 de diciembre de 2025 tras anunciar su intención de deportarlo a México.
El juez concluyó que no podía permanecer detenido de forma indefinida si su expulsión no era legalmente viable en un futuro previsible.
“Luchar. Este es el país de las oportunidades y sí se puede”, aseguró el cubano, que mantiene las esperanzas de encontrar un remedio migratorio, aunque podría volver a ser detenido si se halla un destino para su deportación.
Guerra Morales y al menos otros once cubanos secuestraron un avión DC-3 de la empresa estatal cubana Aerotaxi poco después de despegar de Nueva Gerona, en la Isla de la Juventud, el 19 de marzo de 2003.
De acuerdo con la investigación, los secuestradores obligaron al piloto a desviar el vuelo hacia Key West, en Florida. En la aeronave viajaban 31 pasajeros, cinco tripulantes y un escolta.
Tras ser juzgado en un tribunal federal de Key West, Guerra Morales fue condenado a 264 meses de prisión por piratería aérea e interferencia con la tripulación de una aeronave.



















