Luis Manuel Otero Alcántara permanece desaparecido a casi una semana de su salida de la prisión

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Ha transcurrido una semana entera y el destino del artista y activista cubano Luis Manuel Otero Alcántara sigue siendo un enigma que genera profunda alarma. Agentes de la Seguridad del Estado lo extrajeron de la prisión de máxima seguridad de Guanajay, en la provincia de Artemisa, y desde entonces la opacidad del régimen ha sido absoluta. Tanto en el perfil de Facebook del propio preso político como en el de la curadora y activista Anamely Ramos, se ha publicado una actualización desesperante: ni sus amistades ni sus familiares han logrado verlo, y mucho menos han recibido una notificación institucional que aclare dónde lo tienen retenido.

El traslado, ejecutado a la fuerza, se llevó a cabo el pasado 7 de julio en la franja horaria de las 17:00 a las 18:00 horas. Este movimiento ocurrió bajo un manto de silencio, ignorando por completo el derecho de sus allegados a estar informados. Lo más indignante del caso es el contexto temporal, ya que el 9 de julio de 2026 expiraba oficialmente su condena de cinco años. Esta sentencia le fue impuesta en junio de 2022 bajo la fachada de delitos como «ultraje a los símbolos de la patria», «desacato» y «desórdenes públicos». Llegada la fecha, el gobierno no solo le negó la libertad, sino que ocultó por completo su ubicación.

En esa misma jornada del 9 de julio, el líder del Movimiento San Isidro logró establecer un breve contacto telefónico con Anamely Ramos. La comunicación se realizó desde un aparato perteneciente a la Seguridad del Estado, con el altavoz encendido y bajo la estricta vigilancia de sus captores, lo que le impidió revelar cualquier pista sobre su paradero físico.

Durante esa conversación quedó en evidencia el plan del régimen. Ramos detalló que el artista seguirá cautivo en esa ubicación secreta mientras se tramita su solicitud de parole individual para emigrar a Estados Unidos. Esta es la única ruta legal y viable que les quedó a los cubanos luego de que la administración de Donald Trump cancelara de tajo el programa colectivo CHNV en marzo de 2025. El hecho de que la propia Seguridad del Estado indagara activamente sobre el avance de este trámite migratorio durante la llamada, ha sido interpretado por el exilio y los activistas como una maniobra descarada para acelerar su destierro definitivo de la isla.

Frente a esta flagrante violación, la organización no gubernamental Cubalex tomó medidas legales presentando un recurso de habeas corpus ante el Tribunal Provincial Popular de Artemisa, sustentándose en que la retención es ilegal puesto que la condena ya fue cumplida. Las trabas burocráticas no se hicieron esperar. Cuando intentaron introducir un nuevo recurso, el Tribunal Provincial Popular de La Habana cerró misteriosamente sus puertas en pleno viernes laborable.

Ante este bloqueo físico, Cubalex optó por la vía digital, enviando la solicitud por correo electrónico tanto al Tribunal Provincial como al Tribunal Supremo Popular. Sin embargo, la organización documentó que las direcciones habilitadas por el Estado para este tipo de trámites oficiales están inactivas o configuran un rebote de los mensajes.

Al respecto, la ONG fue categórica en su denuncia declarando: «Esta situación constituye una nueva vulneración del derecho de acceso a la justicia y agrava la indefensión de Luis Manuel, cuyo paradero continúa sin ser informado oficialmente». Esta pared institucional no es nueva; ya el 7 de abril de 2026, el Tribunal Supremo Popular había desechado un habeas corpus anterior justificando la negativa bajo la absurda premisa de que Otero Alcántara constituía un «peligro social».

El nivel de la crisis ha movilizado a los organismos internacionales. A petición de Cubalex, el Comité contra la Desaparición Forzada de la ONU encendió las alarmas y activó una Acción Urgente bajo el número de expediente AU Núm. 2357/2026. Este organismo emplazó a La Habana, fijando el 25 de julio de 2026 como fecha límite innegociable para que el Estado emita un informe oficial sobre la situación del artista. Simultáneamente, Amnistía Internacional, que lo reconoce como preso de conciencia desde 2021, denunció la desaparición forzada de manera formal y exigió que se le conceda la libertad inmediata y sin condiciones.

Este mecanismo de asilamiento no es un caso aislado, sino que responde a un terrorífico patrón repetitivo. El 10 de julio, el rapero y también preso político Maykel Castillo «Osorbo» fue sacado de la cárcel Kilo 8 en Pinar del Río, exactamente bajo el mismo modus operandi: sin avisar a la familia y dejándolo en un estatus de paradero desconocido. Para Otero Alcántara tampoco es una experiencia nueva, pues en julio de 2021 sufrió un episodio idéntico de desaparición forzada que quedó documentado por las Naciones Unidas en el expediente AU 1208/2021.

La postura de quienes defienden la vida y el legado del creador cubano es inquebrantable. Así lo dejaron plasmado en la declaración final compartida en los perfiles de redes sociales de Ramos y del propio artista, estableciendo una premisa irrefutable: «Mientras no exista una confirmación directa de que se encuentra en libertad y en un lugar conocido, Luis Manuel Otero Alcántara permanece desaparecido».

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