Yoan Enríquez fue detenido por el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas de Estados Unidos (ICE) el 13 de noviembre. Su detención y posible deportación a Cuba han generado una gran preocupación, no solo para él sino también para su familia, especialmente considerando que es padre de una bebé de apenas tres meses.
Según se expresa en la nota, el grupo de balseros devueltos estaba conformado por 54 hombres, cuatro mujeres y dos menores de edad que habían participado en cuatro salidas ilegales del país; la mayoría de ellos, residentes en la provincia de Matanzas.
Muchos de los migrantes cubanos que llegan vía México han completado un viaje de 1,500 millas a pie, aunque otros, desafortunadamente emprenden un camino más largo, pero la ruta se ha acortado, luego de que Nicaragua estableciera el libre visado para los cubanos.
Los deportados, compuestos por 67 hombres y 45 mujeres, habían salido de Cuba de manera legal, pero luego se involucraron en rutas irregulares con la intención de llegar a la frontera entre México y Estados Unidos.
La protesta se llevó a cabo frente a la sede de las Naciones Unidas durante la 78 Asamblea General, donde el presidente Miguel Díaz-Canel estaba presente.
A pesar de llegar con su abogado y con la esperanza de que lo dejaran salir, quien salió fue el abogado del detenido, dejándolo en un futuro incierto y alegando que teme su regreso a Cuba donde no tiene conexiones.
Cubanos tendrán un mayor de tiempo para conseguirse un abogado, o más tiempo para pelear sus casos en las Cortes de los Estados Unidos, apelando decisiones ya tomadas.
Hoy jueves tendrá lugar el tercer vuelo de deportación de cubanos a la isla en este 2023, luego de que ambos países acordaran la reanudación de los mismos.