La crisis electroenergética que asfixia a Cuba ha dado un nuevo golpe a la cotidianidad de la Isla, esta vez afectando de manera crítica los servicios de telecomunicaciones. ETECSA confirmó este jueves que las constantes interrupciones en su red son consecuencia directa del déficit de generación, sin ofrecer un horizonte de mejora ni proponer compensaciones económicas para los clientes afectados por el deficiente servicio.
A través de sus canales oficiales en Facebook, la empresa estatal argumentó la situación explicando que «a partir de la situación energética existente y dificultades en grupos electrógenos en sitios tecnológicos, se percibe un incremento de afectaciones de varios servicios de telecomunicaciones, los cuales se irán restableciendo en la medida que reciban energía». Esta postura deja la conectividad nacional a merced de un sistema eléctrico que el pasado miércoles registró una paupérrima generación de 1.000 MW frente a los 3.200 MW demandados.
La vulnerabilidad tecnológica del monopolio es alarmante. Datos de la propia entidad revelan que casi la mitad de sus aproximadamente 2.520 radiobases no poseen respaldo energético, y unas 450 presentan daños mecánicos o carecen de combustible. Como resultado, el 47,5% de la infraestructura móvil y el 56,5% de los gabinetes sucumben rápidamente ante los cortes de luz, una fragilidad que quedó en evidencia recientemente en la Isla de la Juventud, territorio que sufrió un apagón de telecomunicaciones por más de cinco días antes de iniciar una lenta recuperación el 13 de septiembre.
El descontento popular no se hizo esperar en las plataformas digitales, donde los ciudadanos volcaron su frustración ante un escenario insostenible. Un usuario retrató la realidad diaria señalando: «Ya hace un siglo que cuando se va la corriente, se va la cobertura al instante. Andan de la mano», mientras que otro llegó a una conclusión tajante al afirmar: «Es decir, que no habrá conexión porque la corriente no va a mejorar».
La indignación también revivió las críticas por el aumento de tarifas impuesto en mayo de 2025. «¿Para eso subieron los precios el año pasado?», cuestionó un internauta. Ante la falta de respuestas oficiales, las exigencias ciudadanas se centraron en medidas paliativas justas, como expresó un cliente que demandó: «Entonces prolonguen los servicios de internet, paquetes de datos, etc., porque lo de la corriente no se va a resolver de inmediato». El sentir de muchos quedó recogido en una contundente sugerencia administrativa: «Los miles de dólares de recargas internacionales, inviértanlos en fuentes renovables de energía para evitar estos problemas».

