EE.UU. acusa a dos cubanos por participar en red criminal para asesinar para Rusia

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El Departamento de Justicia de Estados Unidos anunció el martes cargos formales contra cinco personas vinculadas a los servicios de inteligencia rusos, entre ellas dos ciudadanos cubanos y un venezolano.

Según la acusación de un gran jurado federal de Nueva York, los cinco acusados trabajaban para los servicios de inteligencia de la Federación Rusa al menos desde 2024, con el fin de asesinar disidentes y sabotear infraestructura en países aliados de Ucrania, incluyendo el territorio estadounidense.

Los acusados, todos con base operativa en Rusia y actualmente prófugos de la justicia, son los agentes de inteligencia rusos Yuri Khrameev, alias Coronel Yuri, de 63 años; su hijo Kirill Khrameev, de 27; los cubanos Oemis Romagoza Durruthy y Yaidel Delgado Suárez, ambos de 35; y el venezolano Ángel Edgardo Castro, de 22.

El grupo está acusado de participar en una conspiración para financiar el terrorismo, lo que conlleva una pena máxima de 20 años de prisión. Yuri Khrameev, Delgado y Castro enfrentan cargos por participar en una conspiración para cometer asesinato por encargo, lo que implica una pena máxima de 10 años.

La acusación, que menciona al menos dos víctimas, detalla que Delgado intentó reclutar a varias personas en Estados Unidos para realizar vigilancia preoperacional y asesinar a posibles objetivos.

La red también está relacionada con un intento de asesinato en Lituania y con actividades de sabotaje en otros países de la región.

“Los imputados conspiraron para causar destrucción y caos en todo el mundo, incluso aquí mismo, en Estados Unidos”, afirmó el fiscal adjunto, Jamie McDonald, sobre una red “de gran alcance”.

“No toleraremos intentos de financiar actividades terroristas ni de perpetrar actos de violencia”, remarcó McDonald.

Romagoza Durruthy, un cubano que se ganaba la vida enseñando salsa y bachata en el norte de Rusia, era el coordinador de los viajes y la logística de la red de sabotaje que ejecutó ataques incendiarios en cuatro países de la Unión Europea durante 2024, según una investigación conjunta de Deutsche Welle y tres emisoras europeas publicada el lunes.

En un período de cuatro meses ordenó incendiar dos negocios de materiales de construcción en Polonia, un garaje de autobuses en República Checa, una instalación de reciclaje en Rumanía y equipamiento destinado a Ucrania en una empresa de Lituania.

El cubano natural de Camagüey, contra quien pesa una orden de búsqueda internacional emitida por la Fiscalía de Lituania desde enero de este año por terrorismo vinculado al intento de incendio de instalaciones de TVC Solutions, empresa de Šiauliai vinculada al suministro militar a Ucrania, se casó con una rusa en 2022 y posteriormente obtuvo la ciudadanía rusa. Al parecer tienen dos hijos.

Romagoza aparecía en redes sociales como “Adrián” o “Dios” y se presentaba también como “fotógrafo”.

Para reclutar a estos operativos, a los que el Kremlin llama “agentes desechables”, Romagoza publicaba anuncios en Telegram y Facebook en grupos de cubanos expatriados en Rusia y de latinoamericanos que buscaban trabajo en Polonia o querían combatir en Ucrania. 

“Se solicita personal con experiencia militar para realizar operaciones de monitoreo, inteligencia, logística, maniobras tácticas”, escribió en uno de los mensajes en el cual prometía $1,500 dólares y un bono adicional por cada operación completada.

Algunas veces se presentaba también como miembro de un “grupo especial” con “misiones especiales” en Europa.

A mediados de 2024, Romagoza envió a otro participante información sobre posibles lugares para un ataque en Praga, República Checa, y facilitó su traslado al lugar.

En septiembre del mismo año coordinó otro ataque en Lituania, para lo cual realizó reservas de viaje a nombre de una persona involucrada en el ataque y mantuvo comunicaciones continuas con un individuo implicado en la acción.

Asimismo, a Romagoza se le atribuye el incendio de un centro comercial en Polonia y el envío de paquetes incendiarios que ardieron en centros logísticos de varios países.

En noviembre de 2025 Romagoza también se comunicó con Yuri Khrameev para obtener imágenes de la vivienda de un prominente disidente ruso residente en Estados Unidos.

“Los cargos anunciados revelan un supuesto complot de los servicios de inteligencia rusos para asesinar a un disidente en suelo estadounidense por atreverse a hablar en contra del gobierno ruso”, dijo el director del FBI, Kash Patel.

Al menos nueve de los reclutas de Romagoza han sido capturados. De ellos, dos cumplen condenas de entre seis y ocho años por intento de sabotaje o terrorismo.

Las autoridades europeas lo siguen buscando, aunque se cree que permanece en Rusia. En abril de 2026, su estudio de baile, ‘Made in Cuba’, publicó un video suyo impartiendo una clase de salsa. Sobre esa misma fecha, Romagoza se unió a al menos dos grupos más de Facebook de latinoamericanos que buscaban trabajo en Polonia.

Este verano la red logró reclutar a una persona radicada en Estados Unidos para vigilar y asesinar al citado disidente ruso.

De acuerdo con la acusación, Delgado envió al contacto reclutado dos ubicaciones asociadas a la víctima para que las vigilara, y le proporcionó instrucciones explícitas sobre cómo llevar a cabo su labor.

Delgado prometió al individuo reclutado entre $1,000 y $1,500 dólares para realizar la vigilancia previa a la operación, a cambio de lo cual la persona contratada le entregó numerosas fotografías y vídeos de lugares relacionados con la víctima.

Delgado y Castro le ofrecieron además al individuo reclutado $40,000 dólares para “eliminar” o “hacer desaparecer” al presunto disidente ruso, a lo que este se negó. Entonces, le preguntaron si conocía a “alguien que pudiera hacer el trabajo”.

El cubano Delgado llegó incluso a afirmar que tenía “gente en México” que podría cometer el asesinato, y reclutó a otras personas dentro de Estados Unidos para realizar labores de vigilancia previa y matar a posibles objetivos, a cambio de grandes sumas de dinero.

Según la acusación, además la red solicitó a un ciudadano estadounidense que vigilara y asesinara a una persona en Lituania, que sería la segunda víctima identificada por Estados Unidos.

Kirill Khrameev reclutó inicialmente al ciudadano estadounidense solo para que vigilara y, el coronel Yuri Khrameev, su padre, le ofreció unos $25,000 dólares al reclutado para cometer el asesinato “arrojándole una botella de gasolina” o “clavándole un cuchillo”.

Sin embargo, el reclutado se negó a matar a la persona que, según Yuri Khrameev, estaba “difamando” a Rusia, y le propusieron un “trabajo más sencillo”, como “incendiar un almacén de mercancías o alimentos” o “arrojar una botella de gasolina contra una subestación eléctrica”.

En palabras de Yuri Khrameev,  su objetivo era atacar a “todos los países que están ayudando a Ucrania”. 

Darren B. Cox, subdirector de la oficina del FBI en Washington DC, señaló que los cargos anunciados el martes representan “la culminación de una labor extraordinaria realizada por múltiples oficinas locales, unidades y agencias asociadas del FBI, que de manera conjunta frustraron los intentos de Rusia de perpetrar actos violentos en la capital de nuestra nación y en todo Estados Unidos”.

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