El gobierno sigue apostando a una de sus principales bazas: su propaganda, aburrida y unidireccional, pero propaganda machacante al fin sustentada por un club de repetidores de consignas a quienes nadie les pregunta «¿y a ustedes…quién les paga»?
Y en ese frustrante contexto se apareció en la mañana de este miércoles el gobernante Miguel Díaz-Canel, tras su intento fallido de un podcast, la paronia de los «tuits», y bajo carisma ante las cámaras, para anunciar junto a las empleadas oficialistas del micrófono de mucho peso, que inaugurará un espacio en la emisora Radio Rebelde, bien temprano en la mañana porque «la idea es que dialoguemos muy conectados con todo nuestro público sobre los problemas de la realidad cubana».
Díaz-Canel nunca ha ofrecido una rueda de prensa con prensa internacional y prensa alternativa , ni dentro ni fuera de Cuba desde que le concedieron el título presidencial en 2018.
Y esa esquiva a los diferentes medios y diferentes voces no es otra cosa que el temor a quedar descolocado ante preguntas incómodas muchas de ellas en boca de su propia gente que se resigna a comentarlas sólo en el seno familiar.
Su método ha sido el de sentarse individualmente con enviados especiales, algunos más especiales que otros, en los que siempre ha sacado lascas en la campaña propagandística desatada tras la captura de Nicolas Maduro.
A última instancia el delfín villaclareño no ha hecho otra cosa que seguir el libreto autocrático de su jefe: Raúl Castro tampoco, que se recuerde, ofreció nunca una conferencia de prensa. Y a regañadientes debió asistir a una, sólo una, porque no tuvo otro remedio, tras lograr lo que estaba buscando de Barack Obama. Fue el 21 de marzo de 2016 en La Habana cuando debió enfrentar la pregunta del corresponsal de CNN, Jim Acosta, sobre por qué había presos políticos en la isla. Y todos recuerdan la postura colérica del general.
Así, a vuelapluma, ocurre pensar por ejemplo en preguntas a micrófono abierto que se le pudiera hacer al gobernante. Compañero Presidente,¿ por qué los centenares de millones de dólares invertidos en hoteles no se destinaron al remozamiento de las termoeléctricas?…¿Por qué nunca en las sesiones del Parlamento de este año se ha explicado públicamente el súbito papel institucional que ha desempeñado el nieto de Raúl Castro que llaman «El Cangrejo»?…
¿Se le dio alguna explicación a los familiares de los 32 militares cubanos masacrados en Caracas cuando cuidaban a Nicolás Maduro, sobre la presencia del Director de la CIA en La Habana quien dicen que dijo que vino acompañado con uno de los jefes de esa sangrienta operación relámpago? … ¿Ha demandado el gobierno cubano al de Estados Unidos ante algún tribunal por esta acción?…
Hay muchas interrogantes más pero nunca saldrán al aire en su futuro programa que comenzará el próximo miércoles a las 7.15 am – y desde aquí se le hace la publicidad para que no se diga- y por ahora será cada 15 días.
Ya se sabe, y si no ya todos se imaginan, que su nueva pretensión -tardía por cierto- no será a micrófono abierto, y que todo el que llame con su pregunta pasará primero por un filtro que la aprobará o desechará antes de oírse en cabina. Por otro lado ya estará preparándose el ejército de la radioaudiencia militante para cuadrar la cuota de llamadas en la que debe estar prevista de vez en cuando alguna desde Miami o ciudad de México.
Por cierto,la aliada de La Habana, Claudia Sheinbaum, a diario se enrola en una conferencia de prensa, «Las Mañaneras del Pueblo» , dándole seguimiento a la instaurada en el sexenio de su manager, AMLO, y aunque la mayoría de los que preguntan son reporteros afines a su gobierno de vez en vez participan con sus preguntas los representantes de la «prensa conservadora» como ella les llama.»En México no hay censura» ella repite cada vez que puede.
Y el controvertido Trump, a pesar de la presión mediática de grandes medios, y del uso habitual por parte del inquilino de la Casa Blanca de sus redes sociales, le abre las puertas de la Oficina Oval a los reporteros críticos que lo llevan muchas veces contra las cuerdas. Pero impera el respeto a la Primera Enmienda de la Constitución de los EE.UU.
Díaz-Canel dijo el miércoles en la emisora oficialista que su venidero intento radial , y fijen bien en su mente lo siguiente amigos lectores, será: un programa de participación ciudadana, de transparencia (ojo con esto Sandro Castro), de construir consensos, de atender las inquietudes de la población «sobre todo en momentos de tantos cambios y transformaciones en los que necesitamos comprensión, audacia y perfeccionamiento».
En fin, invitamos nuestros lectores a que se den una vuelta por los comentarios que le han colgado los usuarios al anuncio de la nueva cita comunicacional en la página de Facebook de Radio Rebelde.
A propósito, alguien recordaba los 30 años por estos días de aquel debate televisivo entre Ricardo Alarcón , presidente de la Asamblea Nacional de Cuba, y Jorge Más Canosa, presidente de la Fundación Nacional Cubano Americana. Uno habló desde La Habana, el otro desde Miami. El programa fue transmitido por CBS TeleNoticias y el Canal 51 de la llamada «capital del exilio cubano». Fue un debate histórico, pero no pudo ser visto por los cubanos de la isla.
¿Por qué no se reedita un debate televisivo similar si no con Diaz-Canel, con el canciller Bruno Rodríguez y Marco Rubio o cualquier otro representante de uno y otro lado?

