Vecinos de El Fanguito, en el municipio Plaza de la Revolución de La Habana, volvieron a salir a las calles la noche del sábado 29 de agosto para protestar por los prolongados apagones que afectan a esa comunidad, en una nueva muestra del creciente malestar por la crisis eléctrica en Cuba.
Videos e imágenes difundidos en redes sociales muestran a decenas de residentes concentrados en la vía pública, mientras numerosos agentes con uniformes verde olivo custodiaban el área. También se reportó la presencia de efectivos de las tropas especiales conocidas como “boinas negras”, además de vehículos policiales y calles acordonadas.
La movilización se produjo aproximadamente un mes después de otra protesta en el mismo barrio, cuando residentes llegaron a bloquear la Avenida 23 tras permanecer más de 48 horas sin electricidad, agua y gas.
La nueva salida a las calles ocurre en un contexto en el que los apagones han provocado repetidas protestas en distintos puntos de La Habana, algunas acompañadas de cacerolazos, cierres de calles y reclamos directos a las autoridades.
Vecinos denuncian cortes de hasta 30 horas y problemas con el agua
Residentes de la zona han denunciado interrupciones eléctricas de 28 y 30 horas, además de dificultades para acceder al agua, una combinación especialmente complicada durante los meses de altas temperaturas en la capital cubana.
Una vecina señaló en Facebook que en el consejo popular viven numerosos adultos mayores, enfermos y personas encamadas o con poca movilidad, para quienes las largas interrupciones del servicio representan un problema todavía mayor.
También mencionó las consecuencias para las familias con niños, desde las dificultades para dormir por el calor hasta la pérdida de alimentos por falta de refrigeración y la necesidad de cargar agua cuando el bombeo queda interrumpido.
Las imágenes divulgadas durante la protesta muestran un considerable despliegue de fuerzas del orden frente a los residentes, aunque hasta el momento no han trascendido reportes confirmados de detenciones durante esta nueva movilización.
También durante la noche del sábado se reportó un cacerolazo en el Consejo Popular Rampa, igualmente perteneciente al municipio Plaza de la Revolución. Según informaciones difundidas en redes sociales, la electricidad regresó poco después de comenzar la protesta.
Segunda protesta en El Fanguito en apenas un mes
El antecedente inmediato ocurrió el 29 de julio, cuando habitantes de El Fanguito salieron a protestar después de acumular más de dos días sin servicios básicos.
En aquella ocasión, un grupo integrado en buena medida por madres con niños ocupó parte de la Avenida 23 y paralizó temporalmente el tránsito para exigir el restablecimiento de la electricidad, el agua y el gas.
El servicio eléctrico fue restablecido mientras los residentes todavía permanecían en la calle. Sin embargo, posteriormente se reportaron detenciones de dos mujeres relacionadas con la protesta, así como citaciones y presiones contra algunos participantes.
La reiteración de estas movilizaciones en un período tan corto muestra hasta qué punto los apagones se han convertido en uno de los principales detonantes del descontento social. Durante los últimos meses, cacerolazos y protestas por la crisis eléctrica se han repetido tanto en La Habana como en otras provincias.
Una crisis eléctrica que sigue golpeando la vida cotidiana
Cuba atraviesa una prolongada crisis energética marcada por averías en las termoeléctricas, falta de combustible, problemas con la generación distribuida y frecuentes déficits que impiden cubrir la demanda nacional.
La situación ha provocado interrupciones que en algunas localidades se prolongan durante buena parte del día y que también han comenzado a afectar con mayor intensidad a La Habana, tradicionalmente más protegida de los cortes prolongados que otras regiones del país.
En julio, la capital quedó nuevamente golpeada después de que otro colapso del Sistema Electroenergético Nacional dejara sin electricidad a gran parte de La Habana.
Los efectos de la crisis van mucho más allá de permanecer varias horas a oscuras. Los apagones dificultan la conservación de alimentos, interrumpen el bombeo de agua, complican la preparación de comidas y afectan el funcionamiento de centros de trabajo, escuelas, industrias y otros servicios.
A finales de agosto, la gravedad de la situación energética continuaba repercutiendo incluso en los preparativos para el nuevo curso escolar. Las autoridades reconocieron que los apagones habían afectado la fabricación de uniformes y otras actividades vinculadas con el inicio de las clases.
Los apagones vuelven a convertirse en detonante de protestas
Las protestas vinculadas a la falta de electricidad se han multiplicado durante 2026 en diferentes barrios y provincias cubanas. A los reclamos por la corriente se suman con frecuencia la falta de agua, el deterioro de otros servicios básicos y las dificultades para conservar alimentos en medio de cortes de larga duración.
En junio también se registraron nuevos cacerolazos por la combinación de apagones, averías y problemas de suministro de agua.
Lo ocurrido ahora en El Fanguito muestra que el malestar permanece activo incluso en zonas donde las autoridades ya habían enfrentado protestas recientes.
Un mes después de la anterior movilización, los vecinos volvieron a encontrarse en la misma situación: largas horas sin electricidad y la calle convertida nuevamente en el escenario para exigir una solución.





