Simone Pini, un ciudadano italiano de 58 años, regresó a Florencia después de pasar 16 años en una prisión cubana por una condena de 25 años relacionada con la muerte de una niña de 12 años en Bayamo.
Pini sostiene desde 2010 que no estaba en Cuba cuando ocurrió el crimen y asegura haber obtenido posteriormente registros migratorios que respaldan esa versión.
Simone Pini ha vuelto a Italia después de pasar 16 años encarcelado en Cuba por un caso que siempre ha rechazado. El florentino, hoy de 58 años, fue detenido en junio de 2010 y posteriormente condenado a 25 años de prisión por su presunta participación en la muerte de Lilian Ramírez Espinosa, una niña de 12 años que falleció el 14 de mayo de ese año en Bayamo, provincia de Granma. Su liberación se produjo a finales de julio de 2026, después de haber cumplido más de la mitad de la sentencia.
El caso se remonta a una reunión en la que participaron ciudadanos cubanos e italianos y en la que, según la acusación, hubo consumo de alcohol y drogas. La menor, que padecía asma, sufrió una crisis y posteriormente murió. Pini fue condenado junto a otros acusados, pero desde el inicio sostuvo que el día de los hechos se encontraba en Italia. Reportes contemporáneos de 2011 ya recogían esa versión y mencionaban pruebas que, según su defensa, incluían movimientos bancarios, consultas médicas y otros registros realizados en Florencia.
La disputa adquirió un nuevo elemento en 2024, cuando Pini logró acceder a sus propios registros migratorios cubanos. Según explicó en una carta dirigida a la primera ministra italiana Giorgia Meloni, esos documentos mostrarían que salió de Cuba el 29 de marzo de 2010 y no regresó hasta el 25 de mayo, once días después de la muerte de la niña. ANSA informó entonces que esos datos también habían sido entregados a la embajada italiana en La Habana.
Tras recuperar la libertad, Pini regresó a Italia sin una estructura estable para comenzar de nuevo. Su residencia había sido cancelada años atrás y, según La Nazione, fue acogido inicialmente por amigos en Florencia. Durante su encarcelamiento perdió a su padre y, más recientemente, a su hermano Alessio. También ha expresado su deseo de reencontrarse con su hijo, que vive en España.
Pini asegura que sobrevivió en la prisión de La Condesa escribiendo y cultivando un pequeño huerto que le fue asignado por buena conducta. Ahora pide ayuda a las autoridades locales para recuperar documentos, vivienda y una vida normal después de casi dos décadas fuera de Italia. “Ayúdenme a recomenzar”, resumió tras su regreso.
Esta entrevista la concedió hace 15 años
nota del editor: La existencia de esos registros a los que alude Pini y que no han sido mostrados a la prensa, no equivale, por sí sola, a una anulación de la condena. La sentencia cubana no ha sido revocada y las autoridades de la isla no han reconocido públicamente que el proceso se basara en pruebas falsas. Por ello, las afirmaciones de Pini sobre un complot o una condena injusta deben seguir atribuyéndose a él y a su defensa.
Fuentes
ANSA.
La Nazione.
Corriere Fiorentino / Corriere della Sera.
Senato della Repubblica Italiana.





