Díaz-Canel defiende 176 reformas económicas y niega que Cuba avance hacia el capitalismo
Miguel Díaz-Canel defendió el paquete de 176 reformas económicas aprobado en junio por el Parlamento cubano, que amplía de manera inédita el espacio para empresas privadas, capital extranjero y operaciones en divisas. El gobernante reconoció que las nuevas medidas generan diferencias sociales, pero sostuvo que Cuba continúa siendo menos desigual que los países capitalistas y negó que la apertura implique abandonar el socialismo.
Según el llamado «puesto a dedo», Cuba está aplicando el programa de reformas económicas más amplio anunciado desde 1959, pero el Gobierno insiste en que la expansión del sector privado, la entrada de capital extranjero y la creciente utilización del dólar no representan un cambio de sistema.
El paquete aprobado por unanimidad por la Asamblea Nacional en junio incluye 176 propuestas que modifican áreas como la empresa estatal, el sector privado, la banca, el turismo, la agricultura, los salarios, la inversión extranjera y el mercado cambiario.
Entre los cambios más significativos aparece la posibilidad de que empresarios privados administren más de dos negocios y compañías con más de 100 trabajadores, una dimensión hasta hace poco incompatible con el modelo empresarial autorizado en la isla.
También se contempla que cubanos puedan poseer participaciones en distintas empresas, que las acciones sean negociables y que compañías extranjeras puedan explotar tierras bajo contratos de usufructo de hasta 99 años.
Además, se abren sectores como agricultura, turismo y banca a mayores niveles de inversión privada y extranjera.
Díaz-Canel, entrevistado por Folha de S.Paulo, rechazó que estas transformaciones equivalgan a una restauración del capitalismo.
“El pueblo no lo permitiría”, afirmó el mandatario al ser preguntado sobre ese escenario. La entrevista señala que el Gobierno considera las medidas una herramienta para mantener a flote la economía y sortear las fuertes restricciones externas e internas que enfrenta el país.
El presidente reconoció al mismo tiempo deficiencias domésticas, entre ellas burocracia, lentitud institucional y regulaciones que dificultan la producción.
También admitió que la expansión de las operaciones en moneda extranjera y las remesas ha creado diferencias entre los hogares que tienen acceso a dólares y quienes dependen únicamente de salarios en pesos cubanos.
Pese a ello, sostuvo que “en Cuba hay menos diferencias sociales que en un país capitalista”.
La afirmación se produce mientras el dólar gana terreno dentro de la economía estatal. Un ejemplo reciente es Havanatur.
La agencia turística estatal autorizó por primera vez a residentes en Cuba a pagar hoteles, excursiones y otros servicios turísticos en dólares mediante la Tarjeta Clásica vinculada al sistema MiTransfer de Transfermóvil.
Entre las ofertas divulgadas aparecen excursiones a Viñales por 42 dólares, Las Terrazas por 64, viajes a Varadero desde 15 dólares y pases diarios en hoteles desde aproximadamente 80 dólares.
La decisión llega en un momento especialmente difícil para el turismo. ANSA reportó que Cuba recibió 387.591 turistas extranjeros durante el primer semestre de 2026, apenas 39,3% del volumen registrado en el mismo período de 2025.
El Gobierno intenta así captar divisas directamente dentro del mercado nacional mientras persiste una fuerte escasez de moneda extranjera.
La contradicción resulta visible: el Estado continúa pagando la mayor parte de salarios y pensiones en pesos, pero cada vez más productos y servicios se comercializan en dólares o mediante instrumentos respaldados por divisas.
La reforma tampoco tiene por ahora un calendario completo de implementación. Aunque algunas medidas ya están apareciendo en la práctica, otras requieren nuevas normas y ajustes regulatorios.
Especialistas consultados por Folha consideran que la apertura es sustancial y no meramente cosmética, pero advierten que sus efectos dependerán de la velocidad de implementación y de las condiciones externas.
Díaz-Canel insiste en que el objetivo no es sustituir el sistema socialista, sino darle mayor capacidad para sobrevivir.
Fuentes
Folha de S.Paulo.
ANSA.





