El actor y director cubano Edy Suárez generó un amplio debate esta semana, tras publicar un mensaje en el que cuestionó el enfrentamiento, la vulgaridad y la falta de respeto que se nota a diario entre la comunidad cubana en redes sociales.
A través de una reflexión que acompañó con el texto “Podemos hacerlo mejor”, el popular comediante confesó que cada vez tiene que hacer un mayor esfuerzo para sentirse orgulloso de ser cubano.
“Todos los días cuando entro a las redes tengo que hacer un gran ejercicio de conciencia para seguir sintiéndome orgulloso de ser cubano”, apuntó al pedir a sus coterráneos que construyan algo que los una en lugar de seguir dividiéndose.
Suárez, conocido por interpretar diversos personajes en redes, señaló que, si por algo se sigue sintiendo orgulloso es por sus raíces y por los cubanos que “salen adelante todos los días en el mundo”.
“Confieso que me cuesta verlo. Solo veo división, señalamientos, vulgaridad, falta de inteligencia, chusmería barata”, expresó Suárez antes de preguntar a sus seguidores si “¿De verdad no nos da vergüenza?”.
Aunque criticó el tono del debate público entre cubanos, dentro y fuera de la Isla, el joven artista no pasó por alto que sabe que “somos una comunidad herida, lastimada, despojada de muchos principios gracias a una dictadura”.
“Pero sobre todo los que ya salimos de ahí basta de repetir patrones ya ¿no?”, cuestionó al dirigirse a los cubanos emigrados.
Una de las reacciones más aplaudidas vino de un cubano dentro de la isla: “Soy cubano y aún estoy dentro de la isla. Y tengo esa misma sensación. Nadie tiene idea de lo que hoy se vive en este país. No vale que te lo cuenten, o lo veas por videos. No, hay que vivirlo, sentirlo. Y yo desde aquí veo mucha desunión, pero mucho más de los que están allá, de los que hoy viven en libertad, de aquellos que tuvieron que dejar TODO aquí para lograr su sueño y encontrar su camino porque aquí la esperanza moría por segundos”.
“Después del accidente del 59 no solo hicieron mierda un país, nos fueron jodiendo como sociedad, nos acostumbraron tanto a sobrevivir, que resolver terminó siendo una forma de vida y el ‘sálvese quien pueda’ una filosofía. No había tiempo para inculcar valores. Se perdió todo: modales, respeto, espiritualidad y, sobre todo, la familia cubana terminó convertida en aeropuerto у videollamada у décadas viviendo así, pasan factura. Eso explica mucho de la desunión, la desconfianza y la falta de empatía que vemos. Quizás antes de reconstruir Cuba tengamos que empezar por algo más difícil: reconstruir al cubano”, señaló otra lúcida joven cubana.





