Estudiantes de Medicina de Santiago de Cuba denunciaron que la centralización de actividades docentes en la Facultad de Ciencias Médicas No. 2 aumenta considerablemente sus gastos de transporte y alimentación, especialmente para quienes viven en municipios alejados y deben desplazarse hasta la capital provincial.
Las quejas fueron divulgadas a través de testimonios estudiantiles recopilados por el periodista independiente Yosmany Mayeta Labrada y posteriormente reproducidos en diferentes plataformas. Los jóvenes cuestionan una reorganización que, según sus relatos, obliga a estudiantes procedentes de municipios como Palma Soriano y Songo-La Maya a trasladarse con mayor frecuencia hasta Santiago de Cuba.
El problema fundamental no es exclusivamente académico. Los estudiantes aseguran que el incremento de viajes supone gastos que muchas de sus familias no pueden asumir en medio de la actual inflación y las dificultades del transporte público.
Uno de los cálculos difundidos por los propios estudiantes sitúa por encima de 5.000 pesos cubanos el costo semanal de transporte y alimentación durante una estancia en Santiago de Cuba.
Esa cifra procede de los testimonios y no de una evaluación oficial de la Universidad de Ciencias Médicas, por lo que debe ser presentada como una estimación estudiantil.
“¿Estudiar o comer?” se ha convertido en una de las expresiones empleadas por los alumnos para describir el dilema.
Los jóvenes sostienen que desean continuar la carrera y rechazan que sus críticas sean interpretadas como una intención de abandonar los estudios.
Además de los costos, los mensajes divulgados incluyen denuncias sobre condiciones de residencias y facultades. Entre las deficiencias mencionadas aparecen problemas en baños, aulas y otras instalaciones.
La decana Yanet Victoria aparece mencionada en intercambios divulgados por los estudiantes. Según el material, la funcionaria explicó que las decisiones no dependen exclusivamente de una persona y son evaluadas por las estructuras correspondientes.
Los alumnos respondieron que dificultades similares sufridas por generaciones anteriores no deberían utilizarse como argumento para aceptar condiciones que consideran evitables.
La situación adquiere especial relevancia por el deterioro económico que afecta al sistema sanitario. Los estudiantes de Medicina constituyen una parte esencial del futuro personal médico cubano, mientras hospitales y policlínicos enfrentan escasez de insumos, deterioro de infraestructura y emigración de profesionales.
El conflicto descrito en Santiago no constituye necesariamente una “protesta” formal organizada contra la Universidad, como sugería el borrador original en algunos pasajes.
Por ahora, lo documentado son quejas y testimonios de estudiantes difundidos públicamente, con preocupación por posibles consecuencias académicas.
La ausencia de una respuesta institucional completa deja todavía preguntas abiertas sobre si la centralización será modificada, si se ofrecerán ayudas de transporte o alojamiento y qué alternativas tendrán los alumnos procedentes de otros municipios.





