Un reciente recorrido por los mercados informales de Bayamo, en la provincia de Granma, ha revelado precios exorbitantes para productos básicos. El cartón de huevo se vende a 4.000 pesos, la libra de azúcar a 400 y el litro de aceite a 1.500, cifras que superan el salario mensual de muchos cubanos. La situación refleja una creciente presión inflacionaria en el país, que afecta la capacidad de compra de la población.
Cuba quedará sin operaciones con tarjetas Visa y Mastercard desde el 6 de junio, en medio de la salida de empresas extranjeras y la presión sobre Gaesa.
El ferry que conecta Isla de la Juventud con el resto de Cuba está parado porque tiene el motor roto. El gobierno no tiene cómo arreglarlo. Y la solución que encontró fue pedirle ayuda al mismo pueblo que no tiene luz, ni combustible, ni transporte.
Un sindicato cubano presentará un informe ante la ONU que revela que el salario promedio en la isla es de solo 11,2 euros al mes. La situación laboral es crítica.
Un encuentro entre Estados Unidos y la ONU se centró en la grave crisis humanitaria en Cuba, donde la escasez de alimentos y medicinas es cada vez más alarmante.
La Unión Europea, a través de su alta representante Kaja Kallas, ha instado a Cuba a implementar reformas urgentes para evitar un colapso social y económico.
Entre apagones, campos improductivos y ciudades donde los ancianos buscan comida en la basura, la crisis cubana ya no se puede explicar por un solo factor. Es una acumulación de fallos, agravada por eventos como el huracán Rafael, que terminan empujando a los más vulnerables a un punto límite.
El colapso del comercio hacia Cuba en marzo agrava la crisis energética y social, en medio de una creciente presión de EE.UU. bajo la administración Trump.
La presión desde Miami y Washington se intensifica con llamados a cortar vuelos y preparar celebraciones, mientras en Cuba crecen críticas al modelo y al discurso oficial. Entre el desgaste social, voces como Mauricio de Miranda, Alina Bárbara López y José Daniel Ferrer chocan con la retórica del Gobierno, y el humor en redes —con Cuco Mendieta como símbolo— revela ansiedad y deseo de ruptura.
Trump aprieta con petróleo y La Habana responde con soberanía, pero el debate vuelve a ocurrir sin consulta real a un país agotado por décadas de precariedad.
Las advertencias sobre un colapso en Cuba volvieron al centro del debate político estadounidense tras la captura de Nicolás Maduro y el corte del suministro petrolero venezolano. Mientras figuras como Rick Scott y Donald Trump hablan de una caída inminente del régimen cubano, exfuncionarios y analistas alertan sobre un escenario de migración desordenada, crisis humanitaria y ausencia de una estrategia clara para enfrentar las consecuencias a noventa millas de Florida.