Un encuentro entre Estados Unidos y la ONU se centró en la grave crisis humanitaria en Cuba, donde la escasez de alimentos y medicinas es cada vez más alarmante.
La Unión Europea, a través de su alta representante Kaja Kallas, ha instado a Cuba a implementar reformas urgentes para evitar un colapso social y económico.
Entre apagones, campos improductivos y ciudades donde los ancianos buscan comida en la basura, la crisis cubana ya no se puede explicar por un solo factor. Es una acumulación de fallos, agravada por eventos como el huracán Rafael, que terminan empujando a los más vulnerables a un punto límite.
El colapso del comercio hacia Cuba en marzo agrava la crisis energética y social, en medio de una creciente presión de EE.UU. bajo la administración Trump.
La presión desde Miami y Washington se intensifica con llamados a cortar vuelos y preparar celebraciones, mientras en Cuba crecen críticas al modelo y al discurso oficial. Entre el desgaste social, voces como Mauricio de Miranda, Alina Bárbara López y José Daniel Ferrer chocan con la retórica del Gobierno, y el humor en redes —con Cuco Mendieta como símbolo— revela ansiedad y deseo de ruptura.
Trump aprieta con petróleo y La Habana responde con soberanía, pero el debate vuelve a ocurrir sin consulta real a un país agotado por décadas de precariedad.
Las advertencias sobre un colapso en Cuba volvieron al centro del debate político estadounidense tras la captura de Nicolás Maduro y el corte del suministro petrolero venezolano. Mientras figuras como Rick Scott y Donald Trump hablan de una caída inminente del régimen cubano, exfuncionarios y analistas alertan sobre un escenario de migración desordenada, crisis humanitaria y ausencia de una estrategia clara para enfrentar las consecuencias a noventa millas de Florida.
Un grupo de médicos y un pastor que subían de madrugada a llevar medicamentos a una comunidad de la Sierra Maestra fue emboscado por cinco hombres armados con machetes. El asalto finalmente no se consumó, pero el episodio dejó al descubierto una Cuba donde ya se roba lo que antes era intocable: medicamentos, oxígeno hospitalario, ayudas para damnificados. La historia, contada por una de sus protagonistas y celebrada en redes con un coro de “Gloria a Dios”, se vuelve reflejo de un país en caída moral.
La temporada alta comienza para Cuba bajo una tormenta perfecta: apagones masivos, epidemias de dengue y chikungunya con decenas de muertos, advertencias sanitarias de varios países y un deterioro profundo de servicios básicos. Mientras gobiernos como Reino Unido, Canadá y Rusia recomiendan cautela —e incluso evitar viajar—, el turismo internacional se retrae y la isla se acerca a la que podría ser su peor temporada turística en décadas.