Otro cubano muere en accidente de tránsito en Surinam: el país supera las 80 víctimas mortales en 2026

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Un minibús Toyota Hiace chocó contra un poste eléctrico y terminó en una zanja. Otro ocupante fue reportado como desaparecido. La tragedia se suma a varios accidentes que han costado la vida a emigrantes cubanos en el país sudamericano, donde la mortalidad vial ha aumentado considerablemente este año.

Un ciudadano cubano murió el domingo 25 de octubre en un accidente de tránsito ocurrido en la carretera Wayamboweg, en Surinam, después de que el minibús en el que viajaba se saliera de la vía, impactara contra un poste eléctrico y terminara dentro de una zanja.

Según informó el diario surinamés Starnieuws, el vehículo involucrado era un Toyota Hiace que chocó contra una estructura del tendido eléctrico perteneciente a la empresa EBS. El ciudadano cubano falleció en el lugar del siniestro, mientras que otro ocupante fue reportado como desaparecido.

Los bomberos acudieron al lugar para participar en las labores de búsqueda, junto con agentes policiales y otros organismos competentes. Sin embargo, la información inicial no precisó si el segundo ocupante también era cubano ni ofreció detalles sobre su identidad.

Tampoco se reveló el nombre de la víctima mortal, quién conducía el vehículo o qué circunstancias provocaron que el minibús abandonara la carretera. Las causas del accidente permanecían bajo investigación.

La información publicada por Starnieuws a las 8:37 de la noche del domingo no aclaraba si las autoridades habían logrado localizar a la persona desaparecida.

Tres cubanos fallecidos en accidentes de tránsito en los últimos meses

La muerte del ciudadano cubano en Wayamboweg constituye al menos el tercer fallecimiento de un emigrante de la isla en accidentes de tránsito reportados en Surinam desde julio de este año, de acuerdo con los casos documentados por Cuballama.

En septiembre, la comunidad cubana lamentó la muerte de Isleydis Lucrecia Cuellar Laugart, una joven de 26 años, natural de Santiago de Cuba, quien perdió la vida apenas cuatro días después de llegar al país sudamericano.

Isleydis, antigua integrante de un equipo de natación artística, había dejado en Cuba a una hija de cinco años. Su fallecimiento fue divulgado por el activista Niover Licea, mientras familiares, amistades y antiguas compañeras deportivas expresaban su dolor a través de las redes sociales.

Según los reportes preliminares difundidos entonces, el accidente también habría provocado la muerte de otras dos personas, mientras que el conductor del vehículo involucrado resultó gravemente herido. No obstante, las circunstancias exactas de aquella tragedia no fueron esclarecidas en la información disponible.

Dos meses antes, en julio, otra joven madre cubana, Ransay Puga, natural del municipio de Amancio, en Las Tunas, había fallecido en un accidente de motocicleta en Surinam.

La mujer llevaba aproximadamente dos años residiendo en ese país cuando ocurrió el siniestro, según recogió Cuballama en su cobertura sobre la muerte de Isleydis.

Los dos casos reflejan las consecuencias que estos accidentes tienen para familias cubanas cuyos integrantes han emigrado en busca de mejores oportunidades económicas y que, en ocasiones, deben afrontar una pérdida repentina a miles de kilómetros de distancia.

Una sucesión de tragedias entre los emigrantes cubanos

Los accidentes mortales que involucran a ciudadanos cubanos en Surinam no constituyen un fenómeno reciente.

El 21 de abril de 2025, Ángel Seijo Rojas, natural de Camagüey, murió tras ser atropellado por un vehículo en la vía Kwattaweg, en Paramaribo, capital del país.

El fallecimiento fue dado a conocer inicialmente mediante publicaciones en redes sociales, donde se compartieron imágenes de sus documentos de identidad para intentar localizar a sus familiares en Cuba.

Cuballama informó entonces que personas cercanas a la familia confirmaron que sus allegados ya habían sido avisados de lo ocurrido, aunque el caso todavía no aparecía en los periódicos locales consultados.

El año 2024 había resultado particularmente trágico para los emigrantes cubanos que utilizaban motocicletas y ciclomotores como medios habituales de transporte.

En febrero murió Emir Castro González, de 43 años, natural de Cárdenas, Matanzas, y padre de dos hijos, después de colisionar con una furgoneta en Paramaribo.

Poco después perdió la vida Gilberto José Mora Ávila, de 29 años, oriundo de Holguín y también padre de familia, en otro accidente que involucró una motocicleta y un automóvil.

El 25 de marzo de ese mismo año ocurrió una de las tragedias más estremecedoras para la comunidad cubana en Surinam.

El matrimonio formado por Enrique Gousson Cabrera, de 52 años, y Margarita Bea Martínez, de 53, ambos naturales de La Habana, murió cuando la motocicleta en la que viajaban fue embestida por un Mercedes-Benz en la avenida Van ‘t Hogerhuysstraat, en Paramaribo.

Según los reportes de medios locales recogidos por Cuballama, el conductor del automóvil abandonó inicialmente el lugar del accidente, aunque posteriormente se presentó en una comisaría acompañado de un abogado. También trascendió que no poseía licencia de conducir.

Ambos cubanos fallecieron antes de recibir asistencia médica. Sus cuerpos fueron trasladados a la morgue del Hospital Académico de Paramaribo.

Para entonces, al menos cuatro cubanos habían muerto en accidentes de tránsito durante aproximadamente un mes, todos mientras se desplazaban en vehículos de dos ruedas.

La sucesión de tragedias continuó a finales de noviembre de 2024, cuando otros dos cubanos, Miguel Ángel Rojas Vázquez y Rolando Sarmiento, fallecieron en un accidente múltiple ocurrido en la carretera Ringweg-Zuid, también en Paramaribo.

Ambos viajaban en una motocicleta eléctrica cuando una colisión entre varios automóviles provocó que uno de los vehículos terminara impactándolos.

Uno de los cubanos murió en el lugar, mientras que el otro falleció posteriormente en el hospital. Familiares de Rojas Vázquez promovieron una campaña de recaudación de fondos para afrontar los gastos de repatriación de sus restos a Cuba.

En aquella ocasión, cubanos residentes en Surinam expresaron públicamente su preocupación por los riesgos de circular en motocicleta y pidieron extremar las precauciones en las carreteras.

Surinam ya registra 82 muertos en accidentes de tránsito durante 2026

El accidente de Wayamboweg ocurre en un año marcado por el deterioro de los indicadores de seguridad vial en Surinam.

De acuerdo con el Instituto de Seguridad Vial de Surinam (VVI), el país acumulaba 82 fallecidos por accidentes de tránsito hasta el corte estadístico del 19 de octubre de 2026, frente a los 61 registrados durante todo 2025.

La diferencia representa un incremento del 34,4 % respecto al total del año anterior, pese a que todavía faltaban más de dos meses para finalizar 2026.

La cifra oficial disponible no permite establecer si el fallecimiento del cubano ocurrido el domingo 25 de octubre ya fue incorporado al registro nacional.

Las estadísticas históricas del VVI muestran que Surinam contabilizó 96 muertes por accidentes viales en 2021, 74 en 2022, 69 en 2023 y 78 en 2024. La reducción hasta 61 víctimas en 2025 parecía indicar una mejoría que no se ha mantenido durante el presente año.

Otro indicador preocupante es el número de personas atendidas por lesiones derivadas de accidentes.

El Hospital Académico de Paramaribo registró 3.491 víctimas durante 2025, mientras que solo entre enero y agosto de 2026 atendió a 2.678 personas involucradas en siniestros viales.

Esta última cifra supone un aumento del 28,7 % respecto a las 2.081 víctimas atendidas durante los primeros ocho meses del año anterior. En términos promedio, equivale a unas 11 personas atendidas diariamente por accidentes de tránsito durante ese período.

Motociclistas y conductores de ciclomotores, entre los más vulnerables

Uno de los aspectos más preocupantes de la accidentalidad en Surinam es la elevada proporción de víctimas que circulan en motocicletas y ciclomotores, un medio de transporte utilizado por numerosos emigrantes cubanos.

Durante 2025, de las 61 personas fallecidas en accidentes de tránsito, 19 conducían ciclomotores y otras cuatro motocicletas, de acuerdo con las estadísticas oficiales.

En conjunto, representaron casi el 38 % de todas las muertes registradas en las carreteras del país ese año.

También fallecieron 13 peatones, 12 conductores de automóviles y seis pasajeros, además de usuarios de otros medios de transporte.

Los datos de 2026 muestran un panorama igualmente preocupante. Entre enero y agosto, 25 de las 72 víctimas mortales cuyos expedientes estaban completamente registrados eran conductores de ciclomotores, más de un tercio del total.

A ello se suma que los distritos de Wanica y Paramaribo concentraron 48 de esas 72 muertes, equivalentes al 66,7 %.

Las estadísticas del VVI también señalan que el domingo fue el día de la semana con más fallecimientos entre los casos analizados hasta agosto, con 21 víctimas, casi el 30 % del total registrado.

Aunque estas cifras no permiten establecer que los emigrantes cubanos sufran una accidentalidad proporcionalmente mayor que el resto de la población, sí ayudan a comprender la gravedad del problema de seguridad vial en un país donde se han repetido las muertes de ciudadanos de la isla.

Surinam presenta, además, una particularidad que puede resultar significativa para los conductores extranjeros: la circulación se realiza por el lado izquierdo de la carretera, a diferencia de Cuba y de la mayoría de los países del continente americano.

Adaptarse a esa norma, particularmente en intersecciones, giros y maniobras de adelantamiento, requiere especial atención de quienes proceden de países acostumbrados a conducir por la derecha.

El drama de morir lejos de Cuba

Las muertes de emigrantes cubanos en Surinam han dejado historias de familias separadas, hijos que pierden a sus padres y allegados que deben afrontar trámites funerarios y, en ocasiones, costosos procesos de repatriación.

En varios de los casos documentados durante los últimos años, las redes sociales han desempeñado un papel fundamental para identificar a los fallecidos, localizar a sus familiares y recaudar dinero con el propósito de trasladar sus restos a Cuba.

El accidente de este domingo vuelve a colocar esa realidad en primer plano, mientras las autoridades investigan qué provocó que el Toyota Hiace se saliera de la carretera Wayamboweg y terminara en una zanja.

Por el momento, permanece sin confirmación pública la identidad del cubano fallecido y la situación posterior del otro ocupante reportado como desaparecido.

La nueva tragedia se suma así a una sucesión de siniestros que han enlutado a familias cubanas en Surinam y ocurre en medio de un incremento de la mortalidad vial que ya ha superado las cifras de todo el año anterior.

Fuentes

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