Una madre empujando la silla de ruedas de su hija con parálisis cerebral, cazuelas en mano, en plena calle de Regla. Esa fue la imagen de la noche en que un municipio de La Habana se cansó de vivir a oscuras.
Decenas de residentes de Regla se congregaron en la intersección de las calles Maceo y Facciolo para exigir el restablecimiento del servicio eléctrico tras más de 24 horas de apagón continuo, según reportó CubaNet. La protesta, encabezada mayoritariamente por mujeres armadas con cazuelas y cucharas, dejó una consigna que resume la vida en la isla: «Queremos dormir con luz; queremos vivir como personas».
Algunos manifestantes entonaron el himno nacional mientras exigían soluciones. Entre ellos destacó una madre que empujaba la silla de ruedas de su hija con parálisis cerebral, sumándose al cacerolazo en medio del calor sofocante y sin manera de conservar alimentos, bombear agua o dormir.
La respuesta oficial siguió el guion de siempre. Autoridades locales, incluida la primera secretaria del Partido Comunista en Regla, intentaron calmar los ánimos con explicaciones que los vecinos rechazaron de plano.
Lo que vino después lo denunció el residente Nelson Vázquez: el suministro eléctrico fue restablecido apenas diez minutos, el tiempo justo para que llegaran las fuerzas represivas, y luego volvió a cortarse, acumulando casi 48 horas sin corriente. Vázquez alertó además sobre un fuerte despliegue policial en la zona que instaló un clima de temor entre los vecinos.
El estallido de Regla no es un caso aislado. En los últimos días, localidades como La Lisa y El Cerro han vivido manifestaciones similares por la falta de electricidad y agua. Y el contexto lo explica todo: este mismo jueves la Unión Eléctrica reconoció que hasta el 64% del país sufriría apagones simultáneos en el horario pico, con cortes que en Matanzas han superado las 70 horas.
Detrás del colapso están las termoeléctricas de los años sesenta y setenta exprimidas sin inversión, la falta de combustible y décadas de abandono de la infraestructura. Mientras el régimen repite explicaciones, los vecinos de Regla ya dieron la suya desde la calle: así no se puede vivir.

















