Ulises Toirac se planta junto a Luis Alberto García ante los apagones en La Habana

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Las redes sociales se han consolidado como el espacio idóneo para el desahogo de las figuras más queridas de la cultura cubana. Recientemente, el popular humorista Ulises Toirac utilizó su perfil de Facebook para lanzar un contundente mensaje de apoyo a su colega, el respetado actor Luis Alberto García Novoa. La reacción de Toirac llega pisando los talones a una denuncia pública de García, quien relató el tormento de pasar más de 48 horas desprovisto de los servicios más elementales, como la luz y el agua, en su residencia de la capital cubana.

Sin embargo, la publicación del comediante rebasó el simple compañerismo artístico. Su texto se transformó rápidamente en un dardo directo hacia aquellos voceros que pretenden abanderarse con el sufrimiento del pueblo llano desde una posición de confort incuestionable, totalmente blindados ante el colapso energético que asfixia a la isla.

En sus líneas, Toirac confesó estar viviendo en carne propia los estragos de la crisis, señalando que lleva «muchos días» experimentando jornadas donde el fluido eléctrico apenas asoma por tres o cuatro horas. No obstante, con honestidad moral, admitió que su calvario es menor si se configura al lado del de García, quien debió soportar seis días íntegros a oscuras debido a problemas de infraestructura en su zona.

Al evaluar el impacto psicológico que provoca el racionamiento extremo de energía y las averías no resueltas, el creador de personajes icónicos de la televisión cubana fue categórico:

«La impotencia de que pasen tus turnos de alumbrón sin que se arregle un transformador y por ello sufrir cuatro, seis, ocho días sin electricidad, debe ser catastrófica».

A partir de ese sentimiento de solidaridad real, el humorista arremetió contra la condescendencia política e hipócrita de los de arriba, sentenciando con firmeza lo siguiente:

«NADIE es capaz de sufrir a la par. NADIE siente lo que siente cada cual. Por mucha empatía, por mucha solidaridad. Y si su empatía es forzada, conveniente, política, crediticia, beneficiosa por otros intereses, MENOS».

El blanco principal de sus críticas no dejó lugar a dobles interpretaciones, apuntando de forma certera hacia la clase dirigente y los voceros gubernamentales que no padecen las miserias cotidianas del cubano común:

«Desde el hogar siemprelú, desde la alacena llena, desde la temperatura escogida, desde el despertar con desayuno y sin pensar qué más hacer para que la familia no se vaya en blanco. NO HABLEN MÁS COMO SI SUPIERAN LO QUE SUFRO, JONE!».

Estas palabras de Toirac se suman a la indignación de Luis Alberto García, quien el pasado 24 de junio dejó claro que no planea de ninguna manera doblegarse ni guardar silencio ante la realidad impuesta por el régimen. En medio de un apagón prolongado por la rotura de un equipo de distribución en su edificio, el protagonista de grandes clásicos del cine cubano advirtió de manera tajante: «No me voy a callar. Sépanlo». Para coronar su queja, García utilizó una potente metáfora de doble sentido que resuena con fuerza en el contexto actual del país, afirmando que «Este país necesita TRANSFORMADORES. Eléctricos y de todo tipo».

El activismo digital de estas dos personalidades no es un hecho aislado, sino la acumulación de semanas enteras denunciando la precariedad. El 23 de junio, por ejemplo, García interpeló de manera frontal a las autoridades con una pregunta cargada de angustia colectiva: «¿Tienen algo pensado que nos haga la vida un poquito menos miserable para julio y agosto?». En días previos, su discurso había sido todavía más radical, expresando el deseo de ver a los altos cargos gubernamentales viviendo las mismas privaciones alimentarias que el resto de la ciudadanía con la frase «Quiero verles pasando hambre».

La visión de Ulises Toirac sobre el futuro nacional es igualmente sombría, habiendo manifestado previamente que «Cuba está en un laberinto que no tiene solución». Para canalizar esta frustración a través de su arte, el comediante difundió este viernes una versión satírica de la conocida melodía romántica «Ódiame», modificando su letra para exclamar «¡Váyanse sin medidas ni clemencia!». Este dardo humorístico alude directamente al paquete de 176 reformas económicas dictadas por la Asamblea Nacional el pasado 18 de junio.

Los reclamos de ambos artistas cobran un sentido de urgencia desgarrador cuando se contrastan con la realidad del Sistema Eléctrico Nacional, sumido en su peor crisis de las últimas décadas. Los datos oficiales del mes de mayo dejaron registros alarmantes, con un déficit que tocó un récord histórico de 2,174 MW, dejando una precaria disponibilidad de apenas 976 MW para intentar cubrir una demanda que escalaba a los 3,150 MW.

Para complicar aún más el panorama de este mes de junio, la central termoeléctrica Antonio Guiteras sufrió su undécimo parón técnico en lo que va de año, sumiendo a populosas barriadas habaneras como Playa en apagones sofocantes que se extendieron por hasta 40 horas seguidas. A pesar de la oscuridad reinante, Toirac decidió despedir su mensaje con un destello de complicidad y cariño hacia su colega de profesión, escribiéndole: «Lucho, que la electricidad sea con ustedes. Y la Fuerza».

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