Documentos desclasificados y testimonios confirman que Jeffrey Epstein visitó Cuba en 2003 por invitación directa de Fidel Castro, financió eventos del régimen y exploró negocios en la isla. La Habana nunca ha dicho una palabra al respecto.
En marzo de 2003, Jeffrey Epstein aterrizó en Cuba. Lo hizo en su avión privado, el mismo que la prensa bautizó como el Lolita Express por su uso documentado para transportar menores de edad. Y aterrizó porque Fidel Castro lo invitó.
El dato no es nuevo, pero los documentos desclasificados por el Departamento de Justicia de Estados Unidos lo han vuelto a poner sobre la mesa con más detalle que nunca. Según reportó CiberCuba basándose en esos archivos, Epstein no solo visitó la isla: financió congresos organizados por el régimen cubano y exploró oportunidades de inversión en Cuba que tenía planeadas para cuando Castro muriera.
El régimen cubano, que lleva décadas denunciando el imperialismo, el capitalismo y la corrupción del sistema estadounidense, no ha dicho una sola palabra sobre ninguno de estos vínculos. Ni para negarlos, ni para contextualizarlos, ni para explicarlos.
El Lolita Express en La Habana
El expresidente colombiano Andrés Pastrana confirmó públicamente que viajó a Cuba en el avión privado de Epstein en marzo de 2003, por invitación directa de Fidel Castro. «El señor Epstein salió de Cuba uno o dos días después, yo permanecí en la isla», declaró Pastrana, recoge Univision.
Ese viaje ocurrió el día después de que iniciara la ofensiva del régimen cubano que resultaría en el encarcelamiento de los 75 activistas disidentes y periodistas independientes, acción conocida como la Primavera Negra. Una semana después, fueron fusilados tres de los jóvenes que intentaron escapar de la isla en la lanchita de Regla. Epstein estaba en La Habana mientras todo eso ocurría, como invitado del anfitrión.
Según documentos analizados por la investigadora Salomé García y publicados en Café Fuerte, Epstein terminó comprometiéndose a financiar un congreso organizado por el régimen por un monto de 25,000 dólares.
Los archivos también revelan que los intereses de Epstein en invertir en Cuba despertaban con frecuencia, respondiendo a su intuición sobre el estado de salud de los dirigentes del régimen o a los vaivenes de la política de Estados Unidos hacia la isla. Cuando Fidel Castro murió en 2016, Epstein lo celebró en privado como una puerta abierta para sus planes de inversión en el Caribe, indica por su parte Cubanet
Hasta ahora, el régimen cubano ha guardado silencio sobre la aparición de la imagen de Fidel Castro junto a Epstein, publicada por The New York Times como parte de un conjunto de cartas, objetos y retratos que muestran los vínculos del financiero con decenas de figuras de poder global.
La propia Salomé, en un reel que publicó en su perfil de Facebook hace ya varias semanas, llamó la atención sobre el hecho de que el oficialismo cubano, y en este caso específico, Mariela Castro, llamara pedófilo a Donald Trump, cuando no está muy claro cuál fue el papel de Castro junto al magnate.
Tampoco está muy claro, o sí, el papel jugado por Fidel Castro en el asunto de la menor de edad que Diego Armando Maradona sacó de Cuba. Y si sacamos cuentas, la prensa española en algún momento habló sobre cierta fiestuca en Tropicana, con bailarinas, en las que un ex presidente español salió encantadísimo.
La prensa oficial cubana mencionó los vínculos de Epstein con Trump cuando le convenía. No ha mencionado los vínculos de Epstein con Fidel cuando no le conviene. Esa selectividad no necesita más comentario.
FUENTES: Café Fuerte / Salomé García — archivos DOJ; 14ymedio — imagen Fidel-Epstein; Univision — declaraciones de Andrés Pastrana.

















