China acelera la instalación de parques solares en Cuba mientras se agrava la crisis energética. Se dice que es «una de las transiciones solares más rápidas del mundo». Se está llevando a cabo en Cuba en plena crisis energética, pero los resultados no se ven y sin las CTE de poco sirven.
En medio de la peor crisis eléctrica de su historia reciente, Cuba está apostando el futuro de su matriz energética a China. Con financiamiento y paneles del gigante asiático, la isla protagoniza una de las transiciones solares más veloces del mundo, un plan de 92 parques fotovoltaicos que el régimen vende como respuesta a las sanciones estadounidenses. La pregunta es si llegará a tiempo para los cubanos que hoy pasan hasta 20 horas sin luz.
Los números del despliegue son notables para un país en bancarrota. Entre principios de 2025 y comienzos de 2026, Cuba conectó a la red cerca de 50 parques solares que sumaron más de 1.000 megavatios de capacidad, con equipos y financiamiento chinos. Eso elevó la participación de la energía solar del 5,8% a alrededor del 20% de la generación total en apenas doce meses, un ritmo que analistas describen como una de las transiciones renovables más rápidas jamás logradas por una nación en desarrollo. El 11 de febrero de 2026, la isla generó por primera vez más de 900 megavatios solo con paneles solares.
El motor de esta expansión es un acuerdo con Pekín para levantar 92 parques solares en todo el territorio nacional antes de 2028. En conjunto, se proyecta que aporten unos 2.000 megavatios, una cifra que iguala casi toda la capacidad de generación fósil actual del país. Cada parque cuesta alrededor de 16 millones de dólares y se instala eludiendo las sanciones comerciales estadounidenses. El salto se refleja también en el comercio: las importaciones cubanas de paneles solares chinos pasaron de unos 3 millones de dólares en 2023 a 117 millones en 2025, según datos del centro de estudios Ember.
Soberanía energética o nueva dependencia
El contexto de esta carrera solar es el «asedio energético» que denuncia La Habana. A comienzos de 2026, Donald Trump firmó una orden ejecutiva que amenaza con aranceles a cualquier país que suministre petróleo a la isla, lo que recortó cerca del 90% de las importaciones de combustible y disparó los apagones. Miguel Díaz-Canel ha calificado la expansión fotovoltaica como un acto de «soberanía energética» en respuesta directa a Washington, y ha vinculado el proyecto a la alianza estratégica con China, para quien Cuba es una pieza clave por su cercanía a Estados Unidos.
Pero el discurso de la soberanía choca con una realidad incómoda. Cambiar la dependencia del petróleo venezolano o ruso por la dependencia de la tecnología y el financiamiento chinos no elimina la vulnerabilidad de fondo, solo la traslada de acreedor. Y persiste la pregunta del millón: quién paga el costo a largo plazo. Como resumió un especialista citado por CNN, de un lado hay un Estado en quiebra sin fondos, y del otro un consumidor cubano que tampoco puede permitírselo.
Mientras los parques se multiplican en los mapas oficiales, en los barrios la corriente sigue yendo y viniendo. La revolución solar avanza rápido sobre el papel, pero para la familia que esta noche vuelve a quedarse a oscuras, los 2.000 megavatios prometidos para 2028 son todavía una promesa lejana bajo el sol.
FUENTES
- CNN en Español, «Con la ayuda de China, Cuba lleva adelante una de las revoluciones solares más rápidas del planeta», https://cnnespanol.cnn.com/2026/05/13/latinoamerica/cuba-revolucion-solar-ayuda-china-trax
- El Cronista, «China instalará 90 parques solares para ser referente en energía renovable», https://www.cronista.com/informacion-gral/china-desea-transformar-a-este-pais-ignorado-de-latinoamerica-en-potencia-mundial-instalara-90-parques-solares-para-ser-referente-en-energia-renovable/
- Friends of Socialist China / Microgrid Media, «With Chinese support, Cuba triples solar power in one year», https://socialistchina.org/2026/02/25/with-chinese-support-cuba-triples-solar-power-in-one-year/





