La Guiteras entró ayer en línea, pero 26 minutos después de su entrada, debió salir por varias causas
«Me da vergüenza publicar esto, pero ya no aguantamos más». Con esas palabras, María Acuña Cruz mostró en Facebook la foto de su hijo de un año durmiendo boca abajo, en pañal, sobre un catre plegable colocado en el porche de cemento de su casa. Adentro, el calor de los apagones lo hace imposible. Su testimonio se sumó esta semana a una ola de denuncias de madres cubanas que ya no callan.
El relato de Acuña describe una escena que resume la dimensión humana de la crisis energética. Sin electricidad para refrescar el ambiente, su bebé queda a merced de los mosquitos que proliferan en calles que ella describe como desbordadas de basura y suciedad. A eso se suma que el niño arrastra un virus de diarrea y que no hay suficiente agua para lavarlo ni bañarlo con la frecuencia que necesita. La madre cerró su publicación con una pregunta directa al gobernante Miguel Díaz-Canel: si alguna vez piensa en el pueblo cubano que dice tener a su cargo, en los niños, en los ancianos, en los padres que luchan por poner comida en la mesa.
Su caso no es aislado. Desde mayo de 2026, decenas de madres han documentado en redes sociales cómo la falta de corriente reorganiza cada aspecto de la vida familiar: el sueño, la comida, la higiene y la paciencia. Otra madre, cuya hija de cuatro años aprendió a apagar sola el ventilador para racionar la batería, invirtió una frase célebre de José Martí para resumir lo que ve a su alrededor: los niños, que deberían ser la esperanza del mundo, están creciendo sin ninguna. Un estudio publicado en mayo reveló que el 55,4% de los afectados por los apagones cayó en depresión extremadamente severa y el 66% presentó ansiedad severa.
Cinco colapsos totales y millones sin agua
El telón de fondo de estos testimonios es la peor crisis eléctrica que ha vivido Cuba en décadas. El país acumula al menos cinco apagones totales en 2026, lo que representa el décimo colapso del Sistema Eléctrico Nacional en 24 meses, con cortes que superan las 20 horas diarias en La Habana y llegaron a 87 horas consecutivas en Matanzas. La disponibilidad de generación se ha desplomado muy por debajo de una demanda que ronda los 3.100 MW.
El ejemplo más potente se vio en el día de ayer. La Unión Eléctrica anunció la entrada al SEN de la CTE Antonio Guiteras en horas de la tarde, y 26 minutos después anunciaba su salida.

La falta de electricidad arrastra consigo la crisis del agua, porque las bombas no funcionan sin corriente. Cerca de 2,7 millones de cubanos carecen de acceso regular al agua potable, y el 43,3% de los hogares la recibe cada tres días o menos. La recolección de basura también ha colapsado, lo que multiplica los focos de mosquitos y los brotes de dengue y chikungunya que agravan aún más la vida de familias como la de María Acuña.
Díaz-Canel ha reconocido la gravedad de la situación y ha llegado a admitir que «la resistencia por sí sola no basta», pero no ha presentado soluciones concretas. Mientras tanto, en un porche de cemento de algún barrio cubano, un bebé de un año duerme entre mosquitos porque adentro no se puede respirar.
FUENTES
- CiberCuba, «Desgarrador testimonio de una madre cubana: ‘Mi niño tiene que dormir en la calle'», https://www.cibercuba.com/noticias/2026-07-17-u1-e42839-s27061-nid335346-desgarrador-testimonio-madre-cubana-mi-nino-tiene
- Cuba Headlines, «A Cuban Mother’s Heart-Wrenching Plea: ‘My Child Sleeps Outside Due to Power Outages'», https://www.cubaheadlines.com/articles/335346





















