Los deportados, compuestos por 67 hombres y 45 mujeres, habían salido de Cuba de manera legal, pero luego se involucraron en rutas irregulares con la intención de llegar a la frontera entre México y Estados Unidos.
En el Aeropuerto de Miami, rostros ansiosos se transformaron en sonrisas y lágrimas de alegría cuando, uno tras otro, los cubanos que habían aplicado al programa comenzaron a llegar. "Habíamos perdido las esperanzas, pero gracias a Dios todo salió bien", expresó un ciudadano que aguardaba la llegada de su suegra, cuya solicitud presentada en enero no fue aprobada hasta septiembre.
Los artistas emigrados que actúen en el país deben seguir las reglas impuestas por las autoridades y no representar una “ amenaza a la seguridad nacional".