Vecinos de Hialeah informaron que escucharon explosiones y vieron humo, y el departamento de bomberos pudo contener las llamas para evitar que se extendieran a otras casas.
A vecindario, a pesar de los cambios impuestos a su vida, el cubano Orlando Capote se mantiene firme en quedarse en su casa. No la vende. Y de ahí, no pueden sacarlo.
Según el DJ, Jonathan Campo, un trabajador del lugar le había exigido que apagara la música por temor a las quejas por el ruido. La situación se agravó cuando el trabajador corrió hacia Campo tres veces y derramó una bebida sobre su equipo de audio, a pesar de que este había bajado el volumen de la música.
Un familiar llamó a la policía y les pidió que realizaran un control de bienestar de José Manuel González Testino y su hijo, un niño de 3 años, quienes vivían en la unidad.
Los informes policiales indican que la última víctima que se presentó, una mujer de 37 años, se puso en contacto con la policía después de ver una historia sobre Jeremy Bittner, el bioquímico en las noticias transmitidas por una televisora en Miami.
Los residentes del edificio de condominios de Miami Gardens, cuyas viviendas fueron prácticamente reducidas a cenizas o quedaron severamente afectadas, perdiendo además cientos de dólares en propiedades, están presentando una demanda alegando que se debería haber hecho más para prevenir ese incendio.