Un reciente recorrido por los mercados informales de Bayamo, en la provincia de Granma, ha revelado precios exorbitantes para productos básicos. El cartón de huevo se vende a 4.000 pesos, la libra de azúcar a 400 y el litro de aceite a 1.500, cifras que superan el salario mensual de muchos cubanos. La situación refleja una creciente presión inflacionaria en el país, que afecta la capacidad de compra de la población.
La visita del director de la CIA, John Ratcliffe, a La Habana ha desatado sorpresa, ironías y especulaciones políticas entre cubanos dentro y fuera de la isla. Mientras medios estadounidenses hablan de presiones y negociaciones directas con el gobierno cubano, analistas y periodistas interpretan el encuentro como un símbolo de los profundos cambios geopolíticos que atraviesa la relación entre Cuba y Estados Unidos en medio de la peor crisis económica y energética de la isla en décadas.
El robo de aceite dieléctrico en Cuba pasa a tratarse como sabotaje en medio de la crisis energética. Las autoridades endurecen penas mientras aumentan los apagones y la vulnerabilidad del sistema eléctrico.
Familiares denuncian en redes el asesinato de Raúl Castillo Lesme, cuyo cadáver habría sido enterrado para ocultar el crimen. Según indicios, el hecho ocurrió en Bayamo.
Desde el 2 de marzo, Granma y Juventud Rebelde solo circularán en papel los martes y los periódicos provinciales dejarán de imprimirse, según comunicados oficiales que atribuyen la medida a limitaciones materiales y a la crisis de abastecimiento.
El periódico del Partido publica cifras durísimas sobre la accidentalidad en 2025. El problema es el encuadre: el país se cae a pedazos, pero el relato insiste en la culpa individual y maquilla el costo del abandono material y regulatorio.
Trump aseguró que Cuba “fracasará muy pronto” y firmó una orden que declara a la Isla como amenaza. Desde La Habana, medios y funcionarios denuncian una nueva escalada de agresión económica y política.
Manuel Marrero Cruz encabezó reuniones extraordinarias en Granma, Guantánamo y Santiago para exigir “proactividad” y más producción en plena crisis. En Bayamo, el tono de convocatoria vuelve a convertir el sacrificio cotidiano en programa de gobierno.
Granma anuncia cuatro ambulancias para bases regionales en Bayamo, Manzanillo, Jiguaní y Niquero como “reforzamiento”. La nota, sin querer, confirma lo contrario: el país opera con déficit, y el transporte sanitario se volvió excepción administrada.