En el colmo de los absurdos y en lugar de detener las ventas de combustible hasta que el problema fuera resuelto, los empleados de la gasolinera continuaron vendiendo la gasolina adulterada, argumentando que tenían un límite permisible de agua en el combustible de hasta 10 litros de agua por cada X cantidad de combustible.
La situación de escasez ha creado largas filas en los surtidores de gasolina en todo el sur de la Florida, y aunque los funcionarios han dicho que continúan viendo mejoras en la distribución de combustible, las entregas seguirán siendo más lentas de lo habitual por el momento.
Si bien el camino hacia la recuperación será largo, las comunidades afectadas por las inundaciones pueden sentirse tranquilas al saber que no están solas en su lucha por reconstruir.
Lo que más buscan los floridanos ahora mismo es saber dónde hay gasolina, y no lo que diga DeSantis, pero este, confiado en que no haya escasez, no ha hablado del asunto.