La situación de escasez ha creado largas filas en los surtidores de gasolina en todo el sur de la Florida, y aunque los funcionarios han dicho que continúan viendo mejoras en la distribución de combustible, las entregas seguirán siendo más lentas de lo habitual por el momento.
Si bien el camino hacia la recuperación será largo, las comunidades afectadas por las inundaciones pueden sentirse tranquilas al saber que no están solas en su lucha por reconstruir.
Lo que más buscan los floridanos ahora mismo es saber dónde hay gasolina, y no lo que diga DeSantis, pero este, confiado en que no haya escasez, no ha hablado del asunto.
la gente hace colas a cuenta y riesgo en los alrededores de los servicentros que despachan gasolina y diésel, pero sin seguridad alguna de que finalmente se produzca el milagro de repostar.
En teoría, el gobierno, sin dinero, apenas puede comprar el diésel necesario para poder garantizar el funcionamiento de sus trece termoeléctricas que, todas, consumen diésel. Ocho de las trece termoeléctricas tienen más de 30 años de explotación.