Un repaso por varios hechos violentos reportados en los últimos días en Las Tunas, Ciego de Ávila, Villa Clara, La Habana y Santa Clara —junto a una serie de arrestos confirmados por la campaña policial «Tolerancia Cero» en Matanzas— retrata un patrón de inseguridad que ya no sorprende a nadie en la isla.
Cuba es oficialmente una nación donde el crimen se ha vuelto cotidiano. No hace falta abrir un periódico oficial —que rara vez informa sobre estos hechos— para comprobarlo: basta con seguir durante una semana las páginas ciudadanas de Facebook que reportan sucesos en distintas provincias del país.
Un vigilante hospitalario presuntamente asesinado durante un robo masivo de piezas de auto en Las Tunas, un homicidio envuelto en opacidad en Ciego de Ávila, un asalto armado con un menor de edad como testigo en Camajuaní, un bicitaxero apuñalado en La Habana cuyo caso se cuenta de dos maneras distintas, y un crimen familiar en Santa Clara con nombres que ni siquiera coinciden entre los propios relatos: todo eso ocurrió, según fuentes no oficiales, en apenas unos días.
En paralelo, en Matanzas, la campaña policial «Tolerancia Cero» reporta una serie de arrestos reales que muestran el otro lado de la moneda: una policía que persigue, con nombres y resultados verificables, delitos de todo tipo, desde apuñalamientos hasta el robo de cable de instalaciones solares. A continuación, un recorrido por los casos.
Asesinato de un custodio en Las Tunas
El primero de los hechos ocurrió en el estacionamiento del Hospital General Docente «Dr. Ernesto Guevara de la Serna», en Las Tunas, un centro que debería ser, por definición, uno de los lugares más resguardados de cualquier ciudad. Según reportó la página ciudadana «Nio reportando un crimen», un custodio o vigilante del lugar habría sido asesinado en el contexto de un robo masivo de piezas de vehículos estacionados en el parqueo del hospital.
De acuerdo con lo publicado, los delincuentes habrían despojado de partes mecánicas a un número que llegaría hasta 14 vehículos, una cifra que, de confirmarse, hablaría de una operación organizada y no de un hurto oportunista aislado.
El hecho generó fuerte indignación entre los comentaristas, no solo por la presunta muerte del trabajador, sino por la vulnerabilidad que expone: si ni el estacionamiento de un hospital general está a salvo de una banda dedicada al despiece de autos, la pregunta que queda flotando es qué espacio público sí lo está. Como ocurre con el resto de los casos reportados por esta fuente, no existe hasta el momento confirmación oficial de las autoridades tunas sobre el presunto asesinato, ni sobre la cifra exacta de vehículos afectados.
Asesinato de Nelson Reyes en Ciego de Ávila
Un segundo caso, esta vez en Ciego de Ávila, se refiere a la muerte de un hombre identificado como Nelson Reyes. Se reporta que Reyes habría fallecido en circunstancias que generaron sospecha entre sus vecinos, en particular porque las autoridades habrían llevado a cabo una reconstrucción de los hechos en horario nocturno y con escasa transparencia hacia la comunidad. Este manejo del caso, según los comentarios recogidos en la página informante, alimentó rumores y una creciente desconfianza pública sobre cómo se está investigando la muerte de Reyes.
Vale insistir en que se trata de información no verificada: se reporta, habría sido, según vecinos —ninguna instancia oficial ha confirmado ni las circunstancias de la muerte ni los detalles de la reconstrucción nocturna que tanto ruido generó entre los residentes de la zona.
Robo armado en una Mipyme de Canajuaní
En Camajuaní, provincia de Villa Clara, se reportó un robo armado a una mipyme, una de las pequeñas empresas privadas que en los últimos años se han multiplicado en la isla. Lo que particularmente indignó a quienes comentaron la publicación no fue solamente la violencia del asalto en sí, sino el hecho de que, según lo reportado, un menor de edad se encontraba presente en el lugar durante el hecho. La exposición de un menor a una situación de violencia armada añade gravedad a un suceso que, como los anteriores, proviene de una fuente ciudadana no verificada y debe leerse con el mismo cuidado: se trataría de un presunto robo armado, sin que exista, hasta donde se sabe, un pronunciamiento oficial de la policía sobre el caso.
Asesinato en el barrio de Belén, en La Habana
El cuarto caso es, quizás, el que mejor ilustra la confusión informativa que rodea a buena parte de estos sucesos. Se trata de un asesinato ocurrido en el barrio habanero de Belén, del que circulan al menos dos versiones distintas en la misma página informante.
Una de ellas identifica a la víctima como Alfredo Daniel Martínez Rodríguez, un joven guantanamero que trabajaba como bicitaxero en la capital, apuñalado en Belén, y señala como presunto responsable a un hombre identificado únicamente por el apodo «Germy». La otra versión describe a la víctima como «Alfred», un adolescente de 17 años oriundo de La Habana Vieja, que también se dedicaba a manejar un bicitaxi, esta vez en las inmediaciones de la calle Galiano, apuñalado en el pecho y fallecido poco después en un policlínico cercano; en este relato, el señalado como presunto responsable es alguien identificado como «Guermi», del barrio de Jesús María.
La coincidencia en la zona geográfica, en el modo del ataque —una puñalada mientras la víctima ejercía como bicitaxero— y en el nombre del señalado, muy similar en ambas versiones (Germy en una, Guermi en la otra), hace pensar que probablemente se trate de un mismo hecho relatado de forma contradictoria por distintos testigos, más que de dos crímenes independientes.
Sin embargo, esta nota no puede ni debe afirmar cuál de las dos versiones es la correcta, ni si en efecto se trata de una sola víctima o de dos. Lo que sí coinciden ambos relatos es en un detalle especialmente doloroso: según lo narrado, la víctima habría acudido buscando ayuda a agentes policiales que se encontraban presentes en el lugar, quienes presuntamente no habrían intervenido a tiempo para evitar el desenlace fatal. Se trata, nuevamente, de una versión que circula en testimonios de la fuente ciudadana y que no ha sido confirmada por ninguna autoridad.
Asesinato «familiar» en Santa Clara
El quinto caso ocurrió en Santa Clara y combina un crimen violento con un nivel de confusión que alcanza incluso al nombre de la víctima.
Según los relatos disponibles, un hombre —al que unas fuentes llaman Rolando Sabaro, otras Rolando Zavalo y otras Roberto Zavalo, hasta el punto de que un comentarista preguntó directamente «¿Era Roberto o Rolando?», evidenciando que ni siquiera quienes comentan el caso tienen claridad sobre la identidad real de la víctima— habría sido asesinado en un hecho en el que se señala como presuntos responsables a tres personas: Ezequiel Fidel Morales Miguez, su madre Gisela Miguez, y Esther Nery Morales Miguez, quien sería pareja de la víctima, hija de Gisela y hermana de Ezequiel.
Durante un registro policial en la vivienda se habría encontrado un bolso con cuchillos, una pala y otros instrumentos, un hallazgo que alimentó las especulaciones sobre la premeditación del hecho.
Circulan también, exclusivamente como testimonio vecinal no confirmado, versiones que apuntan a que Esther habría drogado a la víctima antes de que Ezequiel lo atacara en presencia de Gisela, con un posible móvil de robo: se menciona, sin confirmación alguna, una cifra de unos 25.000 dólares que presuntamente estarían escondidos en la vivienda. Ninguno de estos elementos —ni el nombre exacto de la víctima, ni el móvil, ni la cifra de dinero— cuenta con respaldo oficial, y así debe entenderse.
«Tolerancia Cero»: El régimen quiere hacernos creer que todo marcha sobre ruedas
Frente a este mosaico de casos envueltos en incertidumbre, la campaña «Tolerancia Cero», impulsada por la página «Con Todos La Victoria» en la provincia de Matanzas, ofrece un contraste distinto: se trata de una fuente cercana a las autoridades que reporta arrestos reales efectuados por la Policía Nacional Revolucionaria (PNR).
En Cárdenas, la PNR detuvo a un hombre y a una mujer tras un apuñalamiento. En Jovellanos, las autoridades informaron haber resuelto el asesinato de un cuidador de ganado, con un responsable ya detenido.
También en Jovellanos se reportaron detenciones por un caso de sabotaje eléctrico. En Colón, un tiroteo originado por una disputa relacionada con ganado terminó con detenidos.
En Cárdenas, además, se informó la detención de responsables por el robo de cable de una instalación solar.
Y en Los Arabos, la PNR reportó detenciones por el robo de aceite dieléctrico sustraído de transformadores eléctricos, un delito que compromete directamente el ya frágil sistema energético del país. En Cárdenas, detuvieron a un sujeto con «curriculum» en el arte del robo de lo ajeno. Y a otros por sustraer petróleo de la planta eléctrica de un hospital.
También habrían sido detenidos los sujetos que en días pasados arrebataron de manera violenta la motorina a una doctora en el municipio Unión de Reyes; y a otros dos involucrados en un robo de aceite dieléctrico, un delito que ya es juzgado como SABOTAJE.
A diferencia de los casos anteriores, estos hechos cuentan con el respaldo de una fuente que reporta de forma directa las actuaciones policiales, lo que permite hablar con mayor —aunque no absoluta— confianza periodística de detenciones efectivamente realizadas, sin que ello equivalga a dar por sentada una condena judicial futura para ninguno de los detenidos; pero ya de eso, hablaremos en otra nota periodística.
[FUENTES INICIALES]
Esta nota se elaboró a partir de publicaciones de dos páginas de Facebook. La primera, «Nio reportando un crimen», es una página de tipo informante ciudadano que se autodescribe como incapaz de verificar de forma independiente los hechos que reporta; por esa razón, todos los casos atribuidos a esta fuente (Las Tunas, Ciego de Ávila, Camajuaní, Belén y Santa Clara) se presentan con lenguaje condicional y de presunción. La segunda, «Con Todos La Victoria», es la página de la campaña policial «Tolerancia Cero» en la provincia de Matanzas, cercana a las autoridades, y sus reportes sobre arrestos de la PNR se tratan con mayor confianza periodística por tratarse de detenciones efectivamente informadas, aunque sin dar por sentada una culpabilidad judicial definitiva. Hasta el momento de publicar esta nota no se ha identificado ningún reporte de prensa oficial cubana sobre ninguno de los hechos aquí reunidos.





