De un vigilante presuntamente asesinado en un hospital de Las Tunas a un bicitaxero apuñalado en La Habana cuyos relatos se contradicen entre sí, pasando por un crimen familiar en Santa Clara con nombres que ni siquiera coinciden entre las propias fuentes: la violencia cotidiana en Cuba avanza más rápido que la información oficial que debería explicarla.
Kaieteur News reportó el asalto ocurrido cerca de la medianoche del martes en Laluni Street, Queenstown, cuando seis asaltantes rodearon a la víctima y uno de ellos lo hirió con un cuchillo para robarle la bicicleta eléctrica. El hombre fue trasladado al Hospital Público de Georgetown, mientras la policía investiga sin reportar detenidos hasta el momento.
Un hombre fue asesinado dentro de su propia vivienda en Cárdenas, Matanzas. El crimen, cuyas circunstancias permanecen sin aclarar, se suma a una racha de violencia en la provincia en un contexto de crisis económica y colapso de los servicios básicos
Se las robaron de madrugada. Ofrece $800 de recompensa. En los comentarios, alguien ya tiene un nombre. La policía, por ahora, no aparece en ninguna parte de esta historia.
Vio que intentaban robarle los teléfonos a dos muchachos en la calle 5ta, se metió, y recibió un machetazo que le costó una mano. Dieciocho días después, el barrio lo recibió como a un héroe.
Pedro Ravelo, cubanoamericano de arededor de 60 años, murió en su vivienda en Mantilla; versiones preliminares lo vinculan a una transacción de dólares.
Asesinatos, muertes tras desapariciones, profanación de cementerios y delitos comunes marcan una nueva escalada de violencia en varias provincias cubanas.