Un repartidor de 31 años, de nacionalidad cubana, fue asesinado por un disparo en el tórax la noche de este viernes 24 de abril en la intersección de las calles Máximo Tajes y Capri, en el barrio de Carrasco Norte, en Montevideo, capital de Uruguay, cuando dos delincuentes intentaron robarle su motocicleta.
Según reveló el canal Telenoche, los dos atacantes se desplazaban a pie cuando abordaron al joven cubano, quien habría terminado baleado tras resistirse al robo del vehículo.
De acuerdo con la prensa local, el asesinato del cubano, que trabajaba para la plataforma PedidosYa, está siendo investigado por el Departamento de Homicidios de la Policía de Montevideo.
Los atacantes huyeron sin llevarse la moto ni las pertenencias del trabajador, cuyo cuerpo quedó tendido en la vereda junto al vehículo.
Posteriormente, reportó El Observador, un grupo de otros repartidores de la empresa llegaron a la escena del crimen para exigir justicia y denunciar las condiciones de inseguridad en las que laboran.
🚨 ÚLTIMO MOMENTO | Asesinaron a un delivery en Carrasco Norte: el trabajador, que sería un ciudadano cubano, fue abordado por dos delincuentes que quisieron robarle el vehículo. Este se habría negado y los ladrones le dispararon en el tórax.
— Telenoche (@TelenocheUy) April 24, 2026
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“Trabajamos en condiciones complejas”, expusieron algunos de los presentes, recogidos por el citado diario.
El cubano, cuya identidad aún se desconoce, es el tercer delivery asesinado en apenas diez días en Montevideo.
En la madrugada de este mismo viernes, un joven de 22 años, que trabajaba como repartidor en una pizzería, fue asesinado en la zona del Prado por dos delincuentes que intentaron robarle la moto. Las autoridades confirmaron que murió a consecuencia de una herida de bala en el pecho.
Además, el pasado 13 de abril otro repartidor de PedidosYa, un venezolano de 62 años identificado como Juan Carlos Mendoza, murió tras ser atacado con un arma blanca en medio de una discusión de tránsito en la céntrica intersección de Colonia y Cuareim.
La creciente violencia ha encendido las alarmas entre quienes trabajan en este sector, que reclaman mayores garantías de seguridad ante el aumento de ataques en la vía pública.




















