«Cuba es el infierno en la tierra»: profesor cubano explota en el parlamento uruguayo y su testimonio se vuelve viral

Havana
muy nuboso
27.2 ° C
27.2 °
27.2 °
69 %
3.6kmh
75 %
Vie
28 °
Sáb
29 °
Dom
30 °
Lun
30 °
Mar
30 °

El testimonio de Ricardo Vilahomat, profesor cubano radicado en Uruguay, se ha viralizado tras denunciar en el Palacio Legislativo de Montevideo la crisis en Cuba.

«Lo perdimos todo, Cuba es un país roto» y «Se perdió la nación, se perdió la identidad, Cuba es el infierno en la tierra», son dos de las frases más contundentes que resuenan ahora mismo en los oídos de cientos de miles. Tal vez millones.

Un video grabado en el Palacio Legislativo de Montevideo se viralizó esta semana en redes sociales con el testimonio de Ricardo Vilahomat, un profesor cubano radicado en Uruguay desde 2017.

En su intervención durante un foro de derechos humanos, Vilahomat describió la crisis cubana con una precisión que los informes oficiales nunca tendrán.

«Lo perdimos todo. Cuba es un país roto. Se perdió la nación, se perdió la identidad, se perdieron las costumbres. Cuba es el infierno en la tierra,» son algunas de las cosas que dijo y el motivo por el cual la cadena Telemundo 51 habló con él después. Sus palabras no eran un discurso preparado. Eran algo acumulado durante 67 años.

Vilahomat asistió al foro sin intención de intervenir. «Yo no tenía la más mínima idea de lo que iba a hablar», explicó a Telemundo 51. «Solo sentí una necesidad imperiosa de aprovechar ese lugar, ese espacio, esa plataforma, para expresarme.» Lo que salió no fue un discurso político estructurado. Fue algo más difícil de rebatir: el testimonio directo de alguien que vivió en Cuba 67 años y decidió irse para que sus hijos no tuvieran que vivir lo mismo.

«Se perdió la nación, se perdió la identidad, se perdieron las costumbres, porque lo que tú acostumbrabas a comer no lo tienes, no lo puedes conseguir», dijo visiblemente emocionado ante el parlamento uruguayo. La frase que se viralizó fue la más directa: «Cuba es el infierno en la tierra.»

Vilahomat no se limitó a describir la realidad cubana. También apuntó a algo que muchos exiliados señalan desde hace años: la complicidad ideológica de sectores de la izquierda latinoamericana con el régimen de La Habana. «La izquierda uruguaya está de parte de la dictadura y no de parte del pueblo. Los que están de parte del pueblo están aquí», dijo ante el foro, en una sala donde precisamente quienes lo escuchaban eran personas comprometidas con los derechos humanos.

La afirmación no es menor en Uruguay, país donde el Frente Amplio gobernó durante quince años y mantuvo históricamente relaciones de solidaridad con el gobierno cubano, una postura que genera tensiones crecientes a medida que la crisis en la isla se profundiza y los testimonios de migrantes cubanos se multiplican en el país.

Vilahomat emigró en 2017. Tardó en tomar la decisión, como casi todos. «Yo no quería que mis hijos tuvieran que vivir eso que tuve que vivir yo: 67 años esperando el despertar del sueño», dijo. Una vez en Uruguay, temió haber perdido su vocación. No fue así. Volvió a las aulas. «Después de la palabra papá, la que más disfruto es la de ‘profe’. Valió la pena», declaró recordando los mensajes que recibe de sus antiguos alumnos en Cuba.

Su historia individual es también la historia de una migración masiva. Solo en 2025, más de 22,000 cubanos llegaron a Uruguay, y más de 13,000 ya regularizaron su situación migratoria en el país. Uruguay se ha convertido en uno de los destinos preferidos de la diáspora cubana en América del Sur, atraída por la estabilidad institucional, el acceso a servicios y un mercado laboral que, con sus limitaciones, ofrece lo que Cuba no puede: la posibilidad de trabajar y cobrar en una moneda que vale.

Parte del testimonio de Vilahomat aborda algo que los cubanos que vivieron en el exterior conocen bien: la brecha entre la imagen que el régimen proyecta al mundo y la realidad que viven quienes están dentro. «Quien no está fanatizado va aceptando la realidad y me dicen: ‘a mí me engañaron, esto no es lo que me contaron'», explicó.

Es el mismo fenómeno que ocurre cuando un sindicalista canadiense dona medicamentos para Cuba con genuina solidaridad, sin saber que esas medicinas pueden terminar en una tienda estatal vendiéndose en dólares. O cuando un político europeo habla de «bloqueo» sin mencionar los 1,200 presos políticos. La propaganda cubana lleva décadas siendo eficaz fuera de la isla, precisamente porque quienes la padecen adentro no pueden contradecirla en voz alta. Vilahomat lo hizo en el parlamento uruguayo. Y el video lleva días circulando.

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí

¿Quieres reportar algo?

Envía tu información a: [email protected]

Lo más leído

Quizás te interese

¡RECARGA X 6 + Internet Nocturno!RECARGAR
+