Pedrito vio que le iban a robar el teléfono a dos muchachos, se interpuso y perdió una mano. Tras 18 días ingresado por defender a dos jóvenes de un asalto en el Reparto Eléctrico, Pedrito recibe el alta con el reconocimiento de su comunidad
Un joven conocido en su barrio como Pedrito recibió el alta médica tras 18 días hospitalizado por las heridas que sufrió cuando intentó impedir un asalto en la calle 5ta del Reparto Eléctrico, en La Habana. Los agresores pretendían robarle los teléfonos a dos jóvenes que caminaban por la zona cuando Pedrito intervino. La respuesta de los ladrones fue un machetazo que le costó una mano. Su comunidad lo despidió del hospital y lo recibió en casa como lo que es para ellos: un guerrero.
Según el relato que circuló en el grupo de Facebook Gentes del Reparto Eléctrico, varios individuos interceptaron a dos jóvenes en la calle 5ta con la intención de robarles los teléfonos celulares. Pedrito, vecino del reparto, presenció el hecho e intervino para defenderlos. Los agresores respondieron con un machete. El golpe le arrancó la mano.
El Reparto Eléctrico, ubicado en el municipio Arroyo Naranjo de La Habana, es una zona que acumula años de reportes de asaltos y robos, especialmente de teléfonos y motos eléctricas, con agresores que no dudan en usar armas blancas. El patrón es conocido: grupos de dos o tres personas interceptan a sus víctimas y reaccionan con violencia ante cualquier resistencia.
Pedrito resistió. Y lo pagó con su mano.
Tras el machetazo, Pedrito fue ingresado y permaneció hospitalizado durante 18 días. La noticia de su alta fue celebrada por amigos, vecinos y desconocidos con la misma intensidad con que semanas antes habían recibido la de su agresión. «Ya Pedrito el que defendió a los dos muchachos que le querían quitar los teléfonos en la calle 5ta, después de 18 días ingresado, gracias a Dios ya está de alta», escribió una vecina en el grupo comunitario, desbordando los comentarios de reacciones de alegría y reconocimiento.
«Mis respetos para él, valiente guerrero. Salud y bendiciones. Ojalá y los muchachos a los que les ayudaste con tu vida hayan sido recíproco contigo», escribió una usuaria, tocando sin querer uno de los puntos más comentados en las reacciones: la pregunta implícita de si quienes fueron defendidos estuvieron a la altura del sacrificio de quien se jugó la vida por ellos. «Seguro que los que defendiste ni te han ido a visitar», apuntó otro con menos diplomacia.
Los comentarios también dejaron ver la magnitud real de la lesión. «Perdió una mano… qué valiente es», escribieron varios vecinos que no tenían el dato hasta ver la publicación. La amputación como consecuencia de un machetazo por defender a otros en plena calle de La Habana. En Cuba, en 2026.
Nadie le pidió a Pedrito que se metiera. No era su obligación. Los dos jóvenes cuyos teléfonos estaban en juego no eran, al parecer, ni siquiera sus amigos cercanos. Simplemente vio que algo injusto estaba ocurriendo frente a él y actuó. Eso, en el contexto de una Cuba donde la inseguridad crece y la respuesta ciudadana oscila entre la parálisis y la indignación, lo convierte en algo más que un vecino valiente.
«Diadelys Garriga Flores: Sinceramente no vivo en el reparto ni lo conozco de ningún lado pero ese acto que hizo merece todo el reconocimiento, me he quedado sin palabras… que Dios te bendiga y ashe pa ti Pedrito», resume la dimensión que alcanzó su historia más allá del barrio.
Lo que queda sin respuesta es la pregunta que más duele: ¿dónde están los agresores? Ningún comentario, ninguna publicación, ninguna fuente oficial menciona arrestos. Pedrito salió del hospital con una mano menos. Sus atacantes, al parecer, siguen en la calle.




















