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Cuba

Cuba y la utopía del subsidio para las madres solteras

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Por María Carla Prieto

2 582 madres solteras fueron seleccionadas en Cuba para recibir ayuda del gobierno. Pero los recursos tardan demasiado en llegar

Maynemis ha ido acumulando niños. Luego de un matrimonio tras otro, le quedan cuatro retoños y muchísimas ganas de enamorarse. La mayor de sus hijas tiene 14 años; luego viene un varón de 10, otro de siete y una niña de tres. Según el Programa de Atención a la Dinámica Demográfica, esta joven madre califica para recibir ayuda del gobierno, pero no la tiene.

Este año, el país destinó cerca de 50 millones de pesos a la construcción y rehabilitación de viviendas para madres con más de tres hijos con edades que no pasen de los 12 años.

Según el diario oficialista Granma, la primera etapa del plan detectó 2 582 madres en nueve provincias seleccionadas para la implementación de este proyecto, aunque la burocracia en la entrega de los subsidios atenta contra la eficacia.

El dinero se otorga al gobierno municipal de cada provincia. Posteriormente, el Consejo de la Administración, en correspondencia con las direcciones correspondientes de Vivienda, Seguridad Social, Trabajo y Salud Pública, elabora un informe para determinar si es pertinente o no dar el financiamiento al núcleo familiar.

“Podría ser una solución tener otro hijo”

“El problema es que desde las entrevistas en las casas hasta el pago del subsidio, pueden pasar seis u ocho meses y ni siquiera eso es garantía. A mí me pidieron esperar, pues iban a priorizar otros casos de madres solteras. Mi esposo y yo aún estamos casados”, explica Claudia.

Luego del correspondiente estudio, el caso de Claudia se estanca. Ella y Ariel esperarán una segunda oportunidad. “De aquí a tres años, no clasificamos para la ayuda. Podría ser una solución tener otro hijo, pero ni lo estamos pensando. Ya bastante trabajo pasamos para criar a estos tres, y no vale la pena buscar un cuarto muchacho solo por darle comodidad a la casa; pero hay gente aquí, en Ranchuelo, con ese plan B”.

Luego del vía crucis legal, toca discutir los materiales. Como es muy común, las tiendas estatales no tienen los elementos necesarios para la construcción.

“Tienes que comprar las cosas por la izquierda, porque si no te quedan otra cantidad más de meses esperando por las materias primas, que nunca están todas de una vez en el Rastro, y debes buscarlas poco a poco, pagando el camión a 10 CUC por viaje”, añade Claudia.

Ir por la izquierda tiene elementos en contra. “Te hacen un dictamen técnico y en base a él asignan una cantidad de dinero determinada, correspondiente con las necesidades de la vivienda, si es construcción, remodelación o ampliación. Pero el dinero te lo dan en base a los precios del Rastro, por eso a veces uno le pone un dinerito extra a la cosa”.

Las constantes trabas para conseguir ayuda estatal hacen que muchas familias se desesperen y terminen levantando sus viviendas con esfuerzos propios. “Cuando vinieron a hacer el dictamen ya no nos hacía falta. Hace unos cinco años empezamos a arreglar la casa porque nos cansamos de esperar. Aquí la sala era de madera y teníamos un solo cuarto para nosotros y los niños; ahora tenemos dos y aún no hemos terminado, pero alguna comodidad ya se nota”.

 


 

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