La Associated Press reportó desde Las Minas, Cuba, que los agricultores trabajan de nuevo con bueyes porque los tractores no tienen combustible. En paralelo, el turismo cayó un 48% en el primer trimestre de 2026 — solo 298,057 visitantes — y la feria FITCuba se reinventa este año como evento virtual. Tres síntomas de la misma enfermedad.
La crisis energética y el desplome del turismo empujan a miles de cubanos al límite. Entre apagones, hambre y desempleo, una frase se repite: hay que irse.
El aviso de falta de Jet A-1 en aeropuertos cubanos hasta marzo forzó suspensiones, escalas técnicas y flexibilidades en aerolíneas de Canadá, España y Rusia.
Un cartel con nuevas tarifas para la piscina del Hotel Habana Libre, desde 5.500 CUP por adulto más consumo mínimo, desató un debate en redes y medios independientes sobre ocio, salarios y desigualdad en La Habana.
Más que un farsante aislado, Ignacio Jiménez aparece como heredero de una larga tradición cubana donde la promesa de futuro sustituye al presente inhabitable. El texto de Jorge de Armas no lo examina como causa, sino como síntoma: de un país entrenado durante décadas para vivir de la espera, donde la esperanza, antes proyecto y luego promesa de Estado, ha terminado funcionando como paliativo emocional que atraviesa clases, instituciones y discursos.
En el día después de Melissa, el canciller eligió la trinchera de siempre: agradecer al aliado, denunciar al adversario y convertir la emergencia en un nuevo capítulo del relato. De cara a las próximas semanas, la realidad —la que no entiende de consignas— medirá la eficacia de esa apuesta.