Tres hechos ocurridos en los últimos días retratan la profundidad de la crisis alimentaria cubana: en una feria agropecuaria de Trinidad la libra de cerdo se vendió a 850 pesos, un precio que el salario mínimo de 3.210 pesos mensuales apenas cubre para cuatro libras; en Pinar del Río el gobierno municipal fijó por decreto un precio máximo de 2.150 pesos para el aceite comestible, apenas dos meses después de haber eliminado los topes nacionales; y en redes sociales se viralizó la denuncia de que el milordo, la tradicional mezcla de agua con azúcar parda, se ha vuelto un lujo inalcanzable por la escasez simultánea de ambos ingredientes. Los tres episodios comparten un mismo trasfondo: una inflación de alimentos que en junio de 2026 alcanzó el 22,79% interanual.
Con costumbres alimenticias muy estrechas y marcada por décadas de alta de alimentos, los cubanos suelen preferir un menú a base de carne de cerdo, arroz congrís, viandas y ensaladas por estas fechas.
La producción de carne de cerdo en Cuba cayó un 53,5% el pasado año, mientras otros importantes renglones agropecuarios como la leche, los huevos y el arroz, registraron un marcado retroceso.
Según el diario El Occidental de México, funcionarios del Ministerio de la Agricultura cubano (MINAGRI) contrataron con 30 establecimientos Tipo Inspección Federal (TIF) de este país la exportación de la carne.
Un reportaje publicado por el oficial Noticiero Nacional de Televisión, analizó con singular minuciosidad las causas internas de la extrema escasez de la carne...
Osvaldo Surí González, coordinador de programas del gobierno provincial de Cienfuegos, se está haciendo famoso entre los cubanos, si es que entre los...