Antes de tomar el avión hacia Beijing,el presidente Donald Trump declaró que el gobierno cubano había solicitado ayuda e insinuó posibles conversaciones con la Isla.
La declaración sorpresiva de Trump en su red social Truth Social podría ser una jugada táctica para anular de antemano que aflore el tema cubano en el encuentro con Xi Jinping de jueves y viernes, a sabiendas de la posición de respaldo del regimen chino a su principal aliado ideológico en el hemisferio occidental ante las reiteradas presiones estadounidenses incrementadas tras la captura de Nicolás Maduro el tres de enero.
Las autoridades cubanas estarían también muy atentas, y más tranquilas, si en estos dos días de reuniones alguno de sus amigos asiáticos se acuerda de mencionarle «Cuba» al ilustre visitante al que se le prepara alfombra roja aunque el peso de la agenda será comercial con sólo ver el «dream team» de multimillonarios que acompañan al republicano.
«Ningún republicano me ha hablado jamás de Cuba, un país fracasado que sólo va en una dirección: ! hacia abajo ! Cuba pide ayuda, ! y vamos a hablar! Mientras tanto, !me voy a China!» escribió Trump, sin precisar si estas presuntas conversaciones serían al regresar de la capital china.
Trump ha expresado con anterioridad que su secretario de Estado, Marco Rubio, de padres cubanos, es su encargado del contacto con las autoridades comunistas cubanas en las que ha estado incluído el joven coronel del Ministerio del Interior y escolta personal de Raúl Castro quien desde el retiro continúa conduciendo los hilos del poder en Cuba.
Hasta el momento de redactar esta nota representantes del gobierno cubano aún no habían reaccionado a las declaraciones de Trump, en contraste con las opiniones inmediatas que los funcionarios cubanos habían vertido en sus redes sociales en los últimos dias desde la cancillería . Tampoco se han conocido posiciones al respecto desde la Casa Blanca ni el Departamento de Estado.
Antes de esta opinión de «acercamiento» cuando se rumoraba que los contactos previos parecían haberse quebrado en medio de los anuncios de EE.UU de nuevas y severas sanciones contra la administración comunista de la Isla la pasada semana, Trump recurría con frecuencia a las tortas verbales amenazantes aludiendo a una «toma de poder amistosa» de la Isla, y vaticinando «Cuba, the next» tras «terminar el trabajo» en Irán
Ante la alusión que Trump hizo de los republicanos en su post, la congresista por Florida María Elvira Salazar pareció sentirse presionada a dejarse escuchar
«Señor presidente, los republicanos saben que usted es la única persona que podrá liberar Cuba tras 67 años de opresión, y nosotros, los republicanos en el sur de Florida, le apoyamos y esperamos que tome la medida necesaria», escribió la representante Elvira Salazar en respuesta a la publicación del presidente Trump en Truth Social, en la que argumenta que ningún republicano le ha hablado sobre Cuba.
«No hay nada más que decir o discutir. Los cubanos en la isla están esperando. Los cubanos en Miami están esperando. Estamos esperando que des la orden. Y así será. Con Marco Rubio liderando el camino», añadió la legisladora.
La repercusión en la prensa rusa tampoco se hizo esperar. «Cuba está utilizando las negociaciones con Estados Unidos para ganar tiempo hasta las elecciones al Congreso», dijo a NEWS.ru el politólogo Malek Dudakov. En su opinión, de hecho, los cubanos no están preparados para un acuerdo en los términos qjue está exigiendo el jefe de la Casa Blanca,.
Estados Unidos ofrece ayuda humanitaria a Cuba para el suministro de combustible y acceso gratuito a Internet a través del terminal Starlink a cambio de reformas económicas y políticas. Es decir, celebrar elecciones con la participación de la oposición y abrir su economía a la inversión estadounidense. Obviamente (los cubanos) están jugando contra el reloj y esperan aguantar hasta las elecciones al Congreso de noviembre de este año», explicó Dudakov.
Subrayó que si los demócratas ganan las elecciones de medio término, Trump sufrirá un serio enfrentamiento político interno. Como resultado, según el experto, el presidente estadounidense no tendrá tiempo para la política exterior, que es lo que esperan los cubanos.




















