Su nombre es Dayana Echemendia Díaz, tiene 36 años, nació en Cuba el 29 de julio de 1989 y vive en Rusia. Forma parte de esa generación «noventera», nacida en el periodo del «vale todo», en el que miles de cubanos para sobrevivir vendieron de todo, hasta sus cuerpos o el cuerpo de sus hijos, hijas, hijes y parejas al mejor postor, todo con tal de mejorar su situación económica. Un periodo triste de la historia cubana en el que no pocos actos considerados indecorosos años antes, fueron asimilados como necesarios y correctos por parte de otros miles, con tal de llevar un plato a la mesa.
No hay constancia y probablemente no exista de que ella o su familia haya estado vinculado de algún modo a ese mundo. Es probable que no; pero el contexto explicado que vivió y conoció toda Cuba, puede servirnos bastante para entender porque ella, muchos años después, empezó vendiendo flores de jabón artesanales en un canal de Telegram llamado «Flores de jabón en Riazán» y terminó siendo una de las principales intermediarias en el reclutamiento de cubanos para el ejército ruso en la guerra de Ucrania. O sea: sacándole rédito a la muerte de miles de sus compatriotas.
Bueno, nada distinto de lo que se había vivido hasta entonces. El régimen cubano envió a la muerte a miles de cubanos en Angola, Bolivia, Congo… y otros menos en Nicaragua; en guerras donde no había absolutamente nada que buscar. Eso sí: se sacaron diamantes de Angola y se ganó algo que llaman «solidaridad internacional».
Muchos años después, este martes, una cubana fue sancionada por el gobierno del Reino Unido. Lo que hizo con sus compatriotas tiene un nombre preciso en el derecho internacional: tráfico de personas. Muy parecido a lo sucedido en Angola, donde a excepción de unos verdaderos voluntarios, el resto fue coaccionado para ir. A diferencia de estos, sin ninguna promesa a cambio: a no ser «la liberación de los pueblos y el apartheid».
El método: prometían un trabajo civil, basicamente en «la construcción», y eran enviados a la guerra
El mecanismo que las autoridades británicas atribuyen a la cubana Dayana Echemendia Díaz es el mismo que han documentado el medio ruso Current Time y la plataforma elTOQUE en investigaciones publicadas desde 2024. La operación funcionaba así: anuncios en redes sociales — Facebook, Telegram — ofreciendo empleos bien remunerados en Rusia para cubanos. Salarios de entre 1,700 y 2,000 euros mensuales, frente a los 15 o 30 euros que es el salario promedio en Cuba. Trabajo civil, decían los anuncios. Sin riesgo. Sin combate.
Una vez en Rusia, los reclutados eran presionados para firmar contratos militares redactados íntegramente en ruso — un idioma que la mayoría no entiende. Después, al frente de combate en Ucrania. El proyecto ucraniano «I Want to Live» documenta al menos 93 cubanos muertos combatiendo por Rusia, con una supervivencia promedio de 150 días tras el despliegue. La FIDH estima que desde 2023 al menos 20,000 cubanos han sido enviados a Ucrania, convirtiéndolos en uno de los contingentes extranjeros más numerosos del ejército ruso.
En agosto de 2024, elTOQUE publicó audios de Echemendia asegurando a posibles reclutas que «los cubanos no van a pelear en la primera línea» y que «ningún cubano ha muerto.» Los hechos la desmintieron. Ella mintió a conciencia. Quien vive de vender el agua, sabe cuál es buena y cuál está contaminada.
Global Irregular Migration and Trafficking in Persons Sanctions Regulations 2025 (GIMTiPS): primera legislación internacional específicamente diseñada para combatir el tráfico de personas vinculado a la desestabilización de Ucrania.
El Ministerio de Exteriores británico incluyó a Echemendia Díaz en un paquete de 35 sanciones bajo el régimen Global Irregular Migration and Trafficking in Persons Sanctions Regulations 2025 (GIMTiPS), la primera legislación internacional específicamente diseñada para combatir el tráfico de personas vinculado a la desestabilización de Ucrania. Las medidas impuestas: congelación de activos, prohibición de viaje al Reino Unido e inhabilitación como directora de empresas.
El ministro británico de Sanciones, Stephen Doughty, calificó las prácticas de Rusia de «bárbaras» y acusó a Moscú de explotar a personas vulnerables como «carne de cañón.» El Departamento de Estado de EE.UU. sugirió en abril que el régimen cubano pudo haber facilitado o tolerado activamente este reclutamiento. La inteligencia ucraniana anticipa que Rusia reclutará 18,500 extranjeros adicionales antes de finales de 2026. Las flores de jabón ya no están a la venta, pero la red sigue operando.
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