El gobernante cubano Miguel Díaz-Canel Bermúdez aseguró este miércoles 13 de agosto, durante el acto político celebrado en el teatro Carlos Marx de La Habana por el centenario de Fidel Castro, que “ser fidelista no es profesar una fe ciega”, sino “una honorable actitud ante la vida” y definirse “como permanentes luchadores antiimperialistas y contra todas las injusticias del mundo”.
Según Díaz-Canel, la “celebración fidelista”, que incluyó un coloquio en el que participaron unos mil extranjeros “costeando gastos desde países distantes, cargando maletas de donaciones y sin exigir condiciones materiales de ningún tipo”, es “un desafío vencido a golpe de voluntad”.
En palabras del mandatario, “en medio de la crudeza del brutal e inmoral cerco imperial que busca el exterminio de nuestro pueblo” y “bajo las extremas limitaciones que sufre el país”, había que “celebrar la eternidad del Comandante en Jefe”.
De acuerdo con lo que dijo Díaz-Canel en un encuentro en el que estuvo presente el expresidente cubano Raúl Castro, que ya aparece rara vez en público, Fidel Castro, con su “imbatible chaleco moral”, se consagró como “en el escalón más alto de la especie humana”.
🇨🇺| Presidente @DiazCanel:
— Presidencia Cuba 🇨🇺 (@PresidenciaCuba) August 13, 2026
"Ser fidelista no es profesar una fe ciega. Es una honorable actitud ante la vida. Ser fidelista es definirnos como permanentes luchadores antiimperialistas y contra todas las injusticias del mundo".#100AñosConFidelhttps://t.co/vvUgBTPcos
Pese a las tensiones con la Administración de Donald Trump, que busca un cambio en la isla, Díaz-Canel insistió en pedirle más aguante a un pueblo cubano que se hunde en una profunda crisis. “Él se lo dejó dicho: mayores luchas y mayores heroísmos todavía se requerirán de las nuevas generaciones. El futuro está lleno de tareas, el futuro está lleno de luchas que requieren conciencia, que requieren temple y que requieren espíritu revolucionario”, apuntó con su acostumbrado discurso triunfalista.
Díaz-Canel remarcó una vez más que el país emprende transformaciones económicas y sociales (no políticas), pero sin renunciar a “la independencia del país, la Revolución y los valores y las conquistas que el socialismo representa”.
De igual manera, el funcionario volvió a culpar al “régimen fascista estadounidense” de todas las desgracias que padecen los cubanos. Sin mencionar la ineficiencia y la corrupción de la cúpula cubana, que durante décadas han visto empeorar la situación del país, Díaz-Canel subrayó que Washington es quien obstaculiza “por todas las vías el bienestar y la calidad de vida” de los cubanos.
Por último, Díaz-Canel ahuyentó toda posibilidad de un cambio real en Cuba al remarcar que en Fidel Castro “sigue estando la clave” para una salida “por muy difíciles que sean las circunstancias y por mucho que se cierre el cerco”. Dicho de otra manera: siguen pidiendo más sacrificios de quienes sufren todo tipo de carencias en la miseria de una isla que vive casi perenne y literalmente a oscuras.





