Ahora son los becarios sudafricanos de la carrera de Medicina los que se quejan en Cuba.
Ya en noviembre de 2021 jóvenes de este país habían llamado la atención no precisamente por condiciones de vida. Se reportó un enfrentamiento violento entre un grupo de sus estudiantes con agentes cubanos del orden en Santa Clara, Villa Clara, a todas luces por un comportamiento inadecuado de los extranjeros.
En esta ocasión un reportaje en el Daily Maverick, un medio digital independiente con sus sedes operativas principales en Johannesburgo y Ciudad del Cabo, saca a la luz las actuales circunstancias de convivencias que están marcando el día a día de los estudiantes sudafricanos en medio de la peor crisis económica y social de Cuba.
A partir de la entrevista con una becaria, que habló en condición de anonimato, se podría sacar en conclusión que el programa Nelson Mandela-Fidel Castro instaurado hace tres décadas ha entrado en una etapa de deterioro crítico.
Los becarios africanos están sufriendo los efectos colaterales de las severas penurias que sufren los cubanos de a pie desde hace décadas ahora agudizadas por las sanciones de la administración Trump y por las políticas del gobierno de Miguel Díaz-Canel y los Castro.
Los estudiantes sudafricanos del programa informaron a la publicación sobre interrupciones en el suministro de agua,los prolongados cortes eléctricos, saneamiento inadecuado y mala calidad de los alimentos. Una de las jóvenes,que pidió no ser mencionada,dijo que hasta 13 deben usar un solo baño. Según ella, a veces no hay agua durante varios días, incluso para lavar , ducharse y tirar de la cadena.
La estudiante declaró que, tras llegar a La Habana en diciembre de 2024, sufrió escasez de agua y alimentos durante la cuarentena. Según ella, llegó a sufrir intoxicaciones e indigestión y debió comprar comida con su bolsillo.
«En algún momento empecé a sentir que debería llamar a nuestro agregado de salud y decirle que quiero volver a casa. Vengo de un hogar empobrecido. Sé cómo es la pobreza, pero esto es malo, peor que mi propia situación en casa», dijo la estudiante.
Se desconoce si el medio surafricano se puso en contacto con autoridades cubanas para corroborar las denuncias de estos estudiantes. No se descarta que el Ministerio de Salud Pública (Minsap) reaccione ante las críticas.
Por su parte el Ministerio de Salud de Sudáfrica ha admitido que desde 2022 no ha realizado ni una sola inspección supervisora de las condiciones de vida de los estudiantes de medicina sudafricanos que estudian en La Habana.
De acuerdo a la publicación su portavoz , Foster Mohale, atribuyó la falta de visitas de supervisión a la presión financiera y a las medidas de austeridad. Según él, el departamento entregaba paquetes de alimentos a los estudiantes, a veces daba estipendios dobles, y el agregado de salud se mantenía en contacto constante con ellos.
Mojale también afirmó al diario digital que Cuba está experimentando dificultades significativas, que, según el departamento, se deben en gran medida al endurecimiento del embargo estadounidense. Dijo que el Departamento de Salud había reconocido la urgente necesidad de aumentar la asignación para salvaguardar el bienestar de los estudiantes.
El espectacular alza de la inflación en Cuba , y los precios de alimentos y articulos de primera necesidad -que son más que abusivos como los llama el gobierno pero que poco o nada hizo contra su florecimiento -deben estar ejerciendo presión sobre las autoridades de los países que envían a sus becarios a la isla.
El programa con Cuba también fue criticado en el Parlamento sudafricano por un representante de la Alianza Democrática que planteó la cuestión de su coste y efectividad. Alianza Democrática fue históricamente el principal partido de oposición en Sudáfrica pero actualmente forma parte del gobierno.
En declaraciones a Daily Maverick, Haseena Ismail dijo: «La AD no se opone a que los estudiantes de medicina sudafricanos reciban formación en el extranjero, donde esto ofrece una buena relación calidad-precio y contribuye de manera significativa a abordar la escasez de profesionales sanitarios en el país.
«Sin embargo, la continua dependencia del programa de formación médica cubano plantea serias dudas sobre el coste, la relación calidad-precio, los resultados y si los recursos públicos se están utilizando de forma más eficaz, especialmente a la luz de las condiciones profundamente preocupantes en las que, según se informa, se encuentran algunos de nuestros estudiantes», opinó.
Una portavoz de Economic Freedom Fighters, Noluvuyo Tafeni, afirmó que en 2025, 303 graduados del programa seguían desempleados, a pesar de unos 606 millones de rands (unos 37 millones de dólares) de gasto público en su formación. El Ministerio de Salud explicó la falta de empleo de graduados debido a las limitaciones presupuestarias, la falta de puestos financiados y el aumento de costes en el sector sanitario.
A pesar de las limitaciones presupuestarias, Mohale consideró que el gobierno consideraba a los graduados del «Nelson Mandela- Fidel Castro» como activos vitales para la implantación del Seguro Nacional de Salud.
Hace 10 días Cuballama publicó que graduados en medicina ghaneses varados en La Habana habían apelado al presidente de su país para que los sacara de la isla lo más rápido posible apremiados por la falta de dinero al no recibir el estipendio pendiente desde hacía seis meses, a las dificultades por los prolongados «apagones» en la isla, la falta de suministro de agua, la situación sanitaria, las continuas suspensiones de sus viajes de regreso y el retraso que podría complicar la entrada de los graduados en el sistema sanitario de Ghana.

