Se llamaban «hermana» en broma desde 1996: un test de ADN 30 años después reveló que eran hermanas de verdad

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Meena Geltink y Minal Tijssen fueron adoptadas de bebés desde orfanatos de India hacia familias distintas en los Países Bajos. Se conocieron como adolescentes en un encuentro para personas adoptadas y, tres décadas después, una prueba de ADN confirmó lo que intuían desde el principio.

La historia, difundida por la agencia Reuters, se ha convertido en una de las más comentadas del verano en los Países Bajos.

Meena y Minal se conocieron en 1996, siendo adolescentes, en un encuentro para personas adoptadas en los Países Bajos. La conexión fue inmediata, tan fuerte que empezaron a llamarse «hermana» en sus cartas, medio en broma. Treinta años después, un test de ADN comprobó que la broma escondía una verdad: Meena Geltink, de 43 años, y Minal Tijssen, de 44, son hermanas biológicas, separadas de bebés en India y adoptadas por familias distintas a más de 130 kilómetros de distancia.

Tras conocer la noticia, ambas decidieron volver a reencontrarse, esta vez como hermanas. El reencuentro ocurrió esta semana en la ciudad neerlandesa de ‘s-Hertogenbosch, conocida popularmente como Den Bosch. Hubo abrazos, lágrimas y una primera fotografía juntas ya con la certeza de un vínculo de sangre.

«Cuando te veo, es como estar en casa», le dijo Meena Geltink a Minal Tijssen, según el reportaje difundido por Reuters y recogido por medios neerlandeses como NOS y NL Times. La escena cerraba un círculo que había comenzado treinta años antes, sin que ninguna de las dos lo supiera.

Geltink y Tijssen nacieron en India y fueron entregadas de bebés a orfanatos del país, desde donde fueron adoptadas por separado por familias neerlandesas en un proceso de adopción internacional. Crecieron a unos 130 kilómetros de distancia una de la otra —Geltink en la localidad de Wilp y Tijssen en Made—, sin ningún contacto entre ellas durante la infancia. Los orfanatos de origen y la ciudad india de la que procede cada una no han sido precisados en los reportes disponibles hasta el momento.

El primer cruce de sus caminos se produjo en 1996, cuando ambas eran adolescentes y coincidieron en un encuentro organizado para personas adoptadas de origen indio residentes en los Países Bajos. Según relataron a Reuters, la conexión fue instantánea: notaron el parecido físico, sintieron una familiaridad difícil de explicar y comenzaron una amistad por correspondencia. En sus cartas empezaron a llamarse «hermana», como una broma cariñosa entre dos chicas que compartían una historia similar de desarraigo y búsqueda de identidad. «Éramos amigas antes de ser hermanas. Fuimos hermanas todo este tiempo, pero no lo sabíamos», resumió Tijssen después del reencuentro.

Con los años, y como suele ocurrir entre amistades de la adolescencia, el contacto se fue diluyendo. Cada una construyó su propia vida: Geltink permaneció en los Países Bajos y hoy es madre de tres hijos; Tijssen se instaló en Francia, donde vive con su pareja y sus dos hijos. Pasaron alrededor de quince años sin hablarse.

El giro se produjo en abril de 2026, cuando Tijssen decidió hacerse una prueba de ADN a través de la plataforma comercial MyHeritage, utilizada habitualmente por personas adoptadas para rastrear orígenes biológicos y posibles familiares. Al recibir los resultados, encontró una coincidencia del cien por ciento con un perfil marcado como hermana: el de Meena Geltink.

«No podía creerlo», contó Tijssen sobre el momento en que vio la notificación en su teléfono. Geltink, por su parte, llevaba registrada en la misma base de datos desde 2017, buscando sin éxito pistas sobre su familia biológica en India.

El hallazgo permitió reconstruir, de manera oficial, lo que ambas habían presentido tres décadas atrás sin poder confirmarlo.

«Durante años sentí un vacío en el corazón. Es como si hubiera aparecido la pieza que faltaba en un rompecabezas», declaró Geltink sobre el impacto emocional de la noticia. En otro momento del reportaje describió el reencuentro con una imagen sencilla: «Es como mirarse en un espejo».

La historia de Geltink y Tijssen se inscribe en un fenómeno cada vez más documentado: el de personas adoptadas en la infancia, muchas veces en el marco de adopciones internacionales entre India y países europeos durante las décadas de 1980 y 1990, que recurren a pruebas genéticas comerciales para llenar vacíos de información sobre su origen. Plataformas como MyHeritage, 23andMe o AncestryDNA se han convertido en herramientas habituales para este tipo de búsquedas, y no es la primera vez que arrojan hallazgos inesperados entre personas que ya se conocían sin saber que compartían lazos de sangre.

Ni Reuters ni los medios neerlandeses que replicaron la historia —entre ellos NOS, NL Times y Dutch Review— detallaron declaraciones de las familias adoptivas de ambas mujeres, ni precisaron el nombre del orfanato o la región de India donde nacieron. Tampoco se ha informado si Geltink y Tijssen continuarán la búsqueda de otros posibles familiares biológicos en India, un paso habitual entre personas adoptadas que logran un primer contacto genético confirmado.

Por ahora, para ambas, el hallazgo cierra una pregunta que las acompañó toda la vida. Como resumió Tijssen frente a las cámaras de Reuters, la amistad que nació por azar en 1996 resultó ser, en realidad, el reencuentro entre dos hermanas que el destino había separado al nacer.

[FUENTES INICIALES]

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