Cuba sufrió el segundo apagón nacional en menos de 24 horas después de que el Sistema Electroenergético Nacional volviera a colapsar durante los trabajos para recuperar el suministro, informó la empresa estatal Unión Eléctrica.
La nueva desconexión se produjo el lunes por la tarde, cuando varias unidades generadoras y subestaciones ya habían sido incorporadas al sistema tras el apagón registrado poco antes de las 11:00 de la noche del domingo.
La UNE atribuyó el nuevo fallo a las condiciones meteorológicas que afectaron las redes de transmisión y provocaron la salida de unidades que se encontraban en funcionamiento. El periodista de la televisión estatal Lázaro Manuel Alonso informó inicialmente que una fluctuación había ocasionado la caída.
El incidente fue contabilizado por medios cubanos y EFE como el séptimo apagón nacional registrado en Cuba durante 2026. Reuters señaló que la isla había sufrido tres colapsos durante un período de nueve días en julio, además de las dos desconexiones ocurridas entre el domingo y el lunes.
Antes del segundo fallo, las autoridades habían restablecido el servicio en 29 circuitos de distribución de La Habana, correspondientes a unos 87.480 clientes. La recuperación incluía 19 hospitales y otras instalaciones consideradas esenciales.
La UNE comunicó posteriormente que cuatro unidades de Energas Jaruco se encontraban funcionando y que varias subestaciones de transmisión de La Habana habían sido energizadas nuevamente.
Un sistema vulnerable durante la recuperación
La recuperación de un apagón nacional requiere formar pequeños sistemas eléctricos mediante fuentes que pueden arrancar sin alimentación externa. Esa energía se utiliza después para poner en funcionamiento las centrales termoeléctricas y enlazar progresivamente las distintas regiones.
Las fluctuaciones durante ese proceso pueden provocar otra desconexión cuando la generación disponible no logra soportar la demanda o se presentan averías en las líneas de transmisión.
El sistema cubano depende de centrales termoeléctricas con varias décadas de explotación, afectadas por averías, mantenimiento insuficiente y escasez de combustible. Los cortes también han perjudicado el bombeo de agua, los hospitales, las comunicaciones, el transporte y la conservación de alimentos.
El Gobierno cubano atribuye buena parte de la crisis a las sanciones de Estados Unidos, que dificultan la compra de combustible, piezas y financiamiento. Washington sostiene que las interrupciones son consecuencia del modelo estatal y de la gestión de las autoridades cubanas.
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